La inmutable capacidad de Putin para abandonar a sus aliados
El jefe de estado ruso no reaccionó para salvar a los dictadores que supieron visitarlo en el Kremlin para jurarle lealtad a cambio de protección Infobae Cuando en diciembre de 2015 Rusia decidió intervenir militar y diplomáticamente en Siria para asistir al dictador Bashar Al-Assad en su guerra intestina, Vladimir Putin prometió asistencia absoluta a su aliado. Bombardeó dejando en ruinas decenas de ciudades. Masacró pueblos enteros. Y además bloqueó en las Naciones Unidas cuanta resolución pretendía poner un freno a tanta matanza. Sostuvo a su aliado en Damasco hasta que sus escasos recursos no le permitieron distraerse más en Medio Oriente y en menos de diez días el régimen -eterno- de los Assad caería.











































