Lubricantes: por qué deberías usarlos, sobre todo, a partir de los 40

Vanessa Romero, actriz, explicó en La Revuelta que los cuerpos cambian y también la forma en la que se disfruta del sexo a partir de una edad. Además, habló de los lubricantes, fundamentales, sobre todo a partir de los 40. Hablamos con una sexóloga que nos explica qué son y cómo se usan. 

Johan Guillen, Marca

Vanessa Romero, actriz, comentó en La Revuelta, cómo el deseo evoluciona y cómo el cuerpo va cambiando con la edad y la importancia de seguir disfrutando del sexo, a pesar de ello. Entre otras cosas, habló de los lubricantes, algo que, según indican los estudios, lo ha usado alguna vez entre un 40-60 % de las personas adultas. Sin embargo, todavía giran muchos mitos y tabúes sobre su uso. Algunos muy frecuentes son los típicos pensamientos como que si lo usamos es que no me excitas” o que "es sólo para personas mayores o con problemas” o que "es artificial y poco romántico".


Hablamos con Alba Povedano, sexóloga clínica y encargada de Amantis Gràcia (Barcelona), para hablar sobre este asunto y despejar todas las dudas al respecto. La primera pregunta es obvia ¿qué es un lubricante? Es, explica, “es un producto diseñado para reducir la fricción durante las relaciones sexuales, la masturbación o el uso de juguetes sexuales, mejorando el confort y el placer, y ayudando a prevenir molestias o microlesiones que muchas veces se generan cuando se nos acaba la propia lubricación genital”. Se usa, entre otras cosas, “para reducir la sequedad o molestias en las mucosas, para aumentar el placer y la comodidad cuando hay penetración, para jugar en la masturbación, generar nuevas dinámicas y texturas o para el uso de juguetes”.

Además, añade, “también ayuda a mejorar las relaciones en momentos concretos que realmente lo requieren, como el posparto, la lactancia (las hormonas nos generan más sequedad), la menopausia, el estrés, uso de medicación, etc”.

En cuanto al perfil de personas que más usan lubricantes, la verdad es que, como asegura Povedano, no hay uno único. Es más, como recuerda, “también se puede utilizar como uso individual”. Lo que sí es cierto es que, “suele verse más en personas con buena y fluida comunicación sexual, curiosidad y una visión del sexo más consciente y libre de tabúes, que exploran y no tienen problema en añadir tanto lubricantes como juguetes a sus encuentros sexuales”.

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Cómo sé que necesito un lubricante

Hay muchos tipos pero, sea cual sea, la realidad es que, en general, ayudan mucho a las relaciones sexuales. En primer lugar, informa Povedano, “nos puede reducir dolor o incomodidad en el caso de que tengamos sequedad, irritación o dolor en la entrada o canal vaginal”, pero también, “nos puede aumentar la sensación de placer, así como favorecer la relajación y la excitación”. Además, añade, “nos elimina gran parte de la presión en las mujeres por pensar que el cuerpo no está respondiendo como debería, o creer que va relacionado con la excitación, cuando en muchas ocasiones es por un tema hormonal”.

Muchas personas con problemas de sequedad o lubricación optan por no usarlo por desconocimiento o por dejadez, sin saber que esto puede provocar, a la larga, que se deje de tener relaciones sexuales. Entonces ¿cómo sabemos que lo necesitamos? Es importante saber que “se puede necesitar lubricante a cualquier edad y que la sequedad no es solo cosa de la menopausia sino que influyen otros factores”. Así, señala, influyen otros factores como:

  • Estrés y cansancio, muy común en todas las etapas, y sobre todo personas laboralmente activas.

  • Cambios hormonales, no solo menopausia, sino pastillas anticonceptivas, ovarios poliquísticos, etc...

  • Medicación, ya que algunos efectos secundarios podrían resecar mucosas.

  • Falta de excitación suficiente o no entender el proceso de excitación e ir demasiado deprisa.

  • Si hay molestias, escozor o tirantez, el lubricante no es un “fallo”, sino una herramienta de cuidado.

Tipos de lubricantes

 Hay de varios tipos y, en función del uso y de las preferencias, se puede escoger uno u otro:

  1. Base agua: los más versátiles, compatibles con preservativos y juguetes, fáciles de limpiar, aunque lo que ocurre es que duran menos que el resto.

  2. Base silicona: más duraderos, ideales para sequedad intensa, relaciones largas, o especialmente el sexo anal, ya que el ano no produce lubricación propia, y los de silicona aguantan mucho más. El "handicap" es que no son compatibles con juguetes de silicona.

  3. Base aceite: pueden hidratar mucho, pero no son compatibles con preservativos de látex, ni juguetes de silicona, y no se recomiendan para uso vaginal habitual.

  4. Lubricantes específicos y más técnicos: con ácido hialurónico, que ayuda a regenerar y proteger la mucosa vaginal, con efecto calor/frío, estimulantes o formulados para menopausia, con un ph distinto o para suelo pélvico.

Para elegir el más indicado para nosotros, debemos fijarnos en varias cosas. En primer lugar,  que el lubricante tenga un ph adecuado. “Mucha gente cree que lo bueno es que tenga ph neutro, pero lo cierto es que nuestros genitales tienen un punto de acidez”.

Para uso vaginal, “lo recomendable es un ph que se sitúe entre un 3.8 y 4,5, siendo un poquito más alto en etapa menopausia. Esto nos ayudará a respetar la microbiota vaginal y prevenir infecciones o desequilibrios”.

Para uso anal, añade, “podemos usar uno más neutro, alrededor de 6-7, por lo que los lubricantes anales suelen formularse con un pH más alto y con mayor capacidad de deslizamiento”. Por otro lado, tendremos en cuenta que sea dermatológica y ginecológicamente testado, sin perfumes, ni alcohol ni azúcares a poder ser.

Cómo se usan

Aunque no hay una norma fija para utilizar el lubricante, sí se pueden dar algunos consejos:

  • Para empezar, “añadiríamos una pequeña cantidad en la zona genital, dedos o juguete”.

  • Luego “reaplicaríamos, si fuera necesario y especialmente los de base agua, ya que puede ir secándose, absorbiéndose por el cuerpo o evaporándose”.

  • Hay que tener en cuenta que no hay una cantidad correcta. Te puede apetecer echar solo una cantidad medida "avellana", o podría ser que quisieras embadurnarte las manos y pasar a la acción con un masaje genital súper húmedo

  • La cantidad siempre se ajustará a cada cuerpo y momento, según lo que queramos hacer.

  • También puede integrarse como parte del juego sexual previo a las penetraciones, y no solo como "solución rápida" a una molestia/necesidad.

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