Tottenham 3 - Atlético 2 / ‘MussoAraña’ en Londres
El portero sostuvo al Atleti con ocho paradas y el delantero ha vuelto: gol y asistencia (Hancko). El Tottenham exigió, apretó, marcó y ganó (Kolo Muani y doblete de Simons, uno de penalti). El Barça, rival en cuartos.
Si Tudor se había cubierto atrás (Vicario) arriba la baja de Solanke le obligaba a olvidarse del 4-4-2 y regresar a la defensa de tres, línea en la que, al menos, tenía al Cuti, recuperado de la conmoción cerebral del Metropolitano. Quien le faltaba al Cholo era Pubill, con molestias, por lo que Nahuel ocupaba su sitio, para felicidad de Tudor. Musso, por si acaso, en el primer córner lanzado por los ingleses sacó el puño para palmearlo ante una marabunta y gritar con el cuerpo que el Atleti tiene dos porteros y no solo a uno. La primera vez que los rojiblancos escaparon del acoso inglés, Giuliano llegó al área y disparó cruzado para que Lookman, en el segundo palo, irrumpiera y marcase... en fuera de juego. Al Atleti le tocaba seguir mascando.
Dominaba el Tottenham, pero presionaba bien en el centro del campo el Atleti, ordenado y agresivo, sostenido por un gran Cardoso, para ensuciarle la salida de los de Tudor. En el área de Vicario repiqueteaba un Llorente que salió como si acabara de tomarse un café de gasolina. O quizá solo sea Inglaterra, tierra de Anfield. Todas sus carreras terminaban en la línea de fondo. Había un problema: que nadie corría con él.
El Tottenham seguía a lo suyo. Lanzando bombas sobre Musso. Córners, saques de banda, faltas al borde del área. Y Musso salía de puños. Musso blocaba. Musso comenzaba a exudar polvo de ladrillo mientras Tel estampaba un balón en su palo y el Atleti renunciaba a cruzar la línea del centro. Tudor le quería pintar al Cholo la noche de Londres de un tono Pantone Múnich. Sarr y Gray mezclaban bien mientras Simons canalizaba el ataque. Y tanto fue el cántaro a la fuente que a Musso terminó por romperle los guantes.
Fue un saque de banda catapulta que Tel continuó para un Kolo Muani al que Le Normand había perdido de vista pensando que Nahuel estaría detrás. Pero, claro, eso era mucho pensar. Nahuel lo que estaba era dormido. Kolo Muani remató solo, de cabeza, picado y ajustado al palo. 1-0. El Atleti perdía un gol de ventaja. Y Tel se plantaba solo ante Musso para arrancarle otro pero ahí hincó su rodilla el argentino para achicarle espacios y negárselo con un paradón de medalla. Con poco de Julián hasta entonces, Grizi al menos sabía tocar la pelota, pero participaba poco. El Atleti le regalaba una pistola a Tudor en cada pérdida tonta. Y eso que Llorente se triplicaba para ejercer de medio, delantero y lateral. Nahuel parecía que iba con ellos, los otros: un flan con botas. Y eso que el Atleti acabó la primera parte ante Vicario. Disparos de Julián y Giuliano que se envenenaron con roces en rivales. El primero se fue alto acariciando la red. En el segundo, salvó el portero spur con una mano excepcional, cuando ya estaba vencido.
Pero en ese punto regresaron los rojiblancos: en un ataque del Tottenham, Julián robó y encontró a Cardoso, que lanzó la contra buscando a Griezmann, quien se la entregó a un Giuliano a la carrera. La bola acabó en Lookman, también lanzado. Un Lookman que la llevó al área y esperó a Julián. El argentino recibió, se giró y, mientras Van de Ven caía, y ningún inglés se la quitaba, la enviaba a la red con un derechazo. La felicidad le duró poco al Atleti. Cinco minutos después, Giuliano perdía un balón que Simons convertía en gol.
Tudor subía la intensidad del tono para que Musso hiciera su parada número seis de las ocho en la noche: un vuelo y una mano salvadora ante un remate de Pedro Porro con el exterior. Simeone introducía sus primeros cambios: Nahuel, al fin, fuera. Y Lookman también, con su amarilla, tras lanzar al suelo a Dragusin.
El primer cambio de Tudor fue Udogie y un viraje al 4-4-2 que Julián recibió con una jugada maradoniana a la que solo le faltó el gol. Volvía a ser Araña. No corría, picaba. Y se pedía cada balón. También los córners como ese que lanzó al primer palo donde Hancko se coló entre Sarr y Gray para cabecearlo. 2-2. La tranquilidad. Y Julián que quería más pero erró ante Vicario un mano a mano. Tudor respondía con un triple cambio, con Gallagher, mientras Giménez entraba al final con un penalti que Simons convertía para estropearle un poco la foto a Musso. 3-2. Pero la derrota sabe a victoria. Por delante ahí de nuevo el Barça. Para jugarse los cuartos.


