Irán amenazó a las instalaciones energéticas de los países del Golfo tras el ataque a su infraestructura de gas

Teherán publica una lista de blancos en Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos mientras confirma la muerte de su ministro de Inteligencia, tercero en la cúpula de seguridad eliminado en 48 horas

Infobae

El régimen de Irán advirtió este miércoles que los ataques a su infraestructura energética pueden desatar “consecuencias incontrolables” con repercusiones globales, mientras confirmaba la muerte de su ministro de Inteligencia y amenazaba con golpear instalaciones de gas y petróleo en Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.


El presidente Masud Pezeshkian fue el primero en elevar el tono. En un mensaje publicado en X, señaló que ese tipo de “acciones agresivas no supondrán ningún beneficio para el enemigo sionista estadounidense ni para sus aliados” y advirtió que “podrían desencadenar consecuencias incontrolables que acabarían afectando a todo el mundo”. La declaración llegó horas después de que Israel y Estados Unidos atacaran instalaciones de procesamiento de gas en la Zona Económica Especial de Energía de Pars Sur, en Asaluye, costa meridional de Irán.

El ministro de Exteriores, Abás Araqchí, desarrolló la misma tesis en clave diplomática. Denunció que Israel “no tiene en cuenta las consecuencias de normalizar sus métodos de terror atroces” y responsabilizó a la comunidad internacional por su silencio. Lo que observa, escribió, “no es hipocresía”, sino “algo más frío: un colapso moral calculado donde las reglas existen solo para los adversarios y la impunidad está reservada para los aliados”. El canciller remató con una advertencia: “toda acción conlleva, inevitablemente, una reacción”.

En tanto, la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) advirtió que las fuerzas iraníes destruirían la industria petrolera y gasística de sus vecinos del Golfo si su sector energético volviera a ser atacado.

“Les advertimos una vez más que cometieron un grave error al atacar la infraestructura energética de la República Islámica, y ya estamos respondiendo a ello”, decía un comunicado difundido por los medios iraníes.

FOTO DE ARCHIVO: Instalaciones de
FOTO DE ARCHIVO: Instalaciones de producción de gas natural licuado (GNL) de QatarEnergy, en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, en la Ciudad Industrial de Ras Laffan, Qatar, 2 de marzo de 2026 REUTERS/Stringer/Foto de archivo

“Si se repite, los ataques contra su infraestructura energética y la de sus aliados no cesarán hasta su completa destrucción, y nuestra respuesta será mucho más severa que los ataques de esta noche”.

Las amenazas no tardaron en concretarse operativamente. El portavoz del cuartel general Khatam al Anbiya —mando central de las Fuerzas Armadas iraníes— declaró que Teherán considera “legítimo” atacar la infraestructura energética del “país agresor”. El almirante Alireza Tangsiri, jefe de la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), fue más explícito: advirtió que las instalaciones petroleras vinculadas a Estados Unidos en el Golfo Pérsico serán tratadas como objetivos militares. La lista iraní incluyó la refinería de Ras Laffan en Qatar, los complejos petroquímicos de Jubail y Yanbu en Arabia Saudita y el campo de gas Al Hosn en Abu Dabi.

Horas después, Irán ejecutó esa amenaza. Misiles iraníes impactaron la Ciudad Industrial de Ras Laffan, el mayor complejo exportador de gas natural licuado (GNL) del mundo, que habitualmente provee alrededor del 20% del mercado global de ese combustible. QatarEnergy confirmó “daños extensos” en el complejo y el despliegue inmediato de equipos de emergencia para combatir los incendios; no se reportaron víctimas. El Ministerio del Interior de Qatar informó que unidades de Defensa Civil respondían al fuego, mientras la cancillería qatarí condenó el ataque como “una escalada peligrosa, una flagrante violación de su soberanía y una amenaza directa a su seguridad nacional”. No era la primera vez: el 2 de marzo, un ataque de drones iraníes ya había obligado a suspender la producción de GNL en Ras Laffan durante varias semanas y forzó a QatarEnergy a declarar fuerza mayor con sus compradores.

El yacimiento atacado en Irán ese mismo día, South Pars, comparte reservorios con el campo North Field de Qatar y es el mayor depósito de gas natural del mundo. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), contiene unos 1.800 billones de pies cúbicos de gas utilizable y aporta alrededor del 78% de la producción gasífera doméstica de Irán. La noticia del ataque agitó los mercados: el crudo Brent subió más de un 6%, hasta superar los 109 dólares por barril, y el gas europeo repuntó cerca de un 9,3% en los futuros, según Bloomberg.

El mismo miércoles, Pezeshkian confirmó también la muerte del ministro de Inteligencia, Esmail Jatib, en un bombardeo israelí nocturno sobre Teherán. Clérigo chií en el cargo desde agosto de 2021, Jatib era el eje entre el Ministerio de Inteligencia y la CGRI. Su eliminación fue la tercera de un alto funcionario de seguridad en menos de 48 horas: el martes habían caído Alí Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, y Gholamreza Soleimani, comandante de la milicia Basij.

El conflicto lleva 19 días. La Operación Furia Épica arrancó el 28 de febrero con bombardeos conjuntos de EEUU e Israel contra instalaciones militares y nucleares iraníes. Desde entonces, el Brent acumula un alza superior al 40% y el diésel en Estados Unidos superó esta semana los cinco dólares por galón, según la Asociación Americana del Automóvil (AAA). El ataque a South Pars fue el primero sobre infraestructura gasífera aguas arriba, un umbral que hasta ahora ambas potencias habían evitado. Según Axios, la operación buscaba enviar un mensaje a Teherán: si no abre el estrecho de Ormuz al tráfico comercial, el resto de sus instalaciones energéticas corre la misma suerte.

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