“Las redes son un espacio de expresión difícil de regular”

“Tal vez nos estamos enfrentando a una figura amplificada de cómo se difunde el rumor”.

Página Siete
Comunicador polifacético, especialista en dirección creativa, estrategia comunicacional y publicitaria, gestión de marca y manejo de redes sociales, Martín Diaz Meave sostiene que es muy difícil regular las redes sociales, porque se trata de "un espacio de expresión espontáneo, natural, muy ligado a la persona”. En todo caso afirma que no tiene sentido matar al mensajero y habla de una "autorregulación”.


Admite que hubo "guerra sucia”, pero de ambos lados, y que es muy difícil cuantificar su impacto en la campaña para el referendo. "Yo creo que cuando hablamos de la difusión en las redes sociales tal vez nos estamos enfrentando a una figura amplificada de cómo se difunde el mismísimo rumor”, reflexiona.

Cree, aunque sin darla todavía como una verdad indiscutible, que las redes sociales van camino a convertirse en el "quinto poder” y que el "meme”, como "unidad mínima de información que puede ser transmitida”, podría dar lugar, como dijo José Luis Exeni, a la "memetización” de la política.

¿Hubo guerra sucia en las redes sociales?
Sí, seguro que sí. Desde luego que hubo guerra sucia y de los dos bandos.

¿Y cómo afectó a la campaña?
Es muy difícil cuantificar, pero creo que sí ha afectado.

¿En qué sentido?
Por ejemplo, he leído un artículo de análisis de Ilya Fortún en el que decía que había una gran cantidad de votantes que criticaba al MAS y al entorno del Presidente, pero que de pronto surge el escándalo de Gabriela Zapata y ¿quién está en el centro de la tormenta? Es el Presidente. Muchas personas que no querían votar por el MAS, pero que confiaban en la figura de Evo Morales, votaron por el No. Eso le ha debido restar muchos votos al Sí. Es un hecho que tuvo mucho impacto en las redes.

¿Tanto como para que surjan voces que reclaman la reglamentación de las redes sociales?
Tanto como para eso. Lo que pasa es que hay que matar al mensajero. Yo lo veo un poco así. Es la consigna. ¿Por dónde ha surgido esto? La denuncia la hizo Carlos Valverde en su programa que es televisión, pero después la gente ha comentado no solo por redes sociales, sino por servicios de mensajería: "A ver, cuéntame, qué es lo que está pasando”, y con ese cuéntame ya entramos al juego del teléfono descompuesto. Eso es lo que ha afectado muchísimo a la imagen del Presidente. He visto también unas pintadas, no sé si en Santa Cruz, que decían: ¡Collas de tal! ¡Indios de tal por cual! Eso, por ejemplo, yo calificaría como un autoatentado, porque es como decir: miren lo que va a pasar aquí, va a volver el racismo y la discriminación. Un perfil de Facebook, pienso que falso, a todas luces creado específicamente para entrar a grupos de todo tipo, donde se decía: "mañana, al fin, se acaban 10 años de este indio en el poder”. Y luego mucha gente denunciándolo. Después de eso venían las capturas de pantalla: "¡Miren, miren! ¡Esto es lo que quieren que vuelva!” Entonces, yo creo que ha habido guerra sucia de ambos lados y eso le ha afectado a la gente. Yo lo he notado después del referendo. Era como una sensación de: por fin se acabó, por favor que vuelva la buena onda. Yo he visto que han terminado amistades en Facebook por este tema. Yo creo que la gente estaba sufriendo como una especie de cansancio emocional después de lo que ha pasado.

¿Por qué no es posible regular las redes sociales?
Porque son un espacio de expresión espontáneo, natural, muy ligado a la persona. Yo creo que se puede regular, creo que es la palabra, en términos de lo que son las instituciones o las empresas, cuando una empresa elige como elemento de vocería en la red social y tiene una voz oficial autorizada en Facebook o en Twitter o en cualquier otra red. Esto ha ocurrido varias veces, cuando de pronto alguien dice una palabra que no debería haber dicho, hacer una broma extemporánea y te das cuenta de que es la misma gente la que le responde a la empresa, a la institución, de que eso no estaba bien, y en muchos casos la empresa o la institución tiene que pedir mil disculpas y borrar el tuit. Hay una autorregulación.

¿Qué es espontáneo y qué es manipulación de manera que uno pueda discernir? Es decir, ¿cómo separar la paja del trigo dentro de una campaña?
Yo creo que cuando hablamos de la difusión en las redes sociales tal vez nos estamos enfrentando a una figura amplificada de cómo se difunde el mismísimo rumor. Es muy fácil inventar un rumor y de repente comenzar a divulgarlo en los grupos de Whatsapp. Yo veo que la gente se aficiona a crear una noticia falsa, crear un titular, escribir el texto y colocar una foto. Pasó con el caso Zapata y lo he visto con chistes, con cargadas. Estamos enfrentándonos a una figura que es como la amplificación del rumor. Por eso yo hablo de una figura que es tan natural y tan espontánea. Ese es el problema, que es tan espontáneo, tan natural agarrar y actualizar tu estado de Facebook o publicar un tuit que veo muy difícil reglamentar su uso. No es que no sea posible. Lo que pasa es que también como sociedad nosotros tenemos que aprender a entendernos en las redes sociales.

Como especialista en el tema y después de la derrota del Sí, ¿crees que ha sido la peor campaña, por la guerra sucia, que has visto recientemente?
La verdad es que sí, creo que sí, creo que la gente lo ha sentido. Desde mi personal punto de vista yo te diría que sí. De ambos lados. Uno de los principios de la propaganda política, lastimosamente, es este que dice que la propaganda tiene que ser tan simple de entender, como vara de medida, que la entienda el más básico miembro de tu audiencia. Eso es también lo que hace que muchas veces nosotros nos sintamos como con la inteligencia insultada por la propaganda política. Y, honestamente, ahora lo he visto en los dos bandos.

¿Hay una "memetización” de la política, como dice José Luis Exeni?
Es un término interesante. Si tomamos la definición de "meme” de Richard Dawkins, creo que sí, como unidad mínima de información que puede ser transmitida. Eso tiene su lado bueno y su lado malo, porque, por un lado, el meme evidentemente ayuda a entender ciertos elementos, porque establece analogías, pero desde luego en política es un riesgo que el debate se vuelva demasiado simple.

¿Las redes son el quinto poder?
Yo creo que vamos a eso. No lo puedo afirmar como una verdad indiscutible, pero creo que este ha sido el proceso electoral en el que con más fuerza se ha sentido el poder de las redes sociales. Yo honestamente me resistía mucho a darle tanta importancia a la participación de la gente en las redes. Un amigo publicaba esta mañana con mucha ironía un estado de Facebook que decía: ya pueden volver a publicar sus selfies y sus fotos, sus selfies y frases de autoayuda… Yo creo que las redes sociales se han vuelto un espacio de creación de opinión pública. Grupos como La Pública, por ejemplo, son muy importantes, o Gobernabilidad Democrática, son grupos que no solamente han surgido por una iniciativa institucional o empresarial, sino que han sido grupos de usuarios que han dicho: de esto deberíamos hablar. Hay un grupo que se llama Ancho de Banda para Bolivia, por ejemplo, donde se discute la dinámica del internet en Bolivia, que es lento, que se necesitan más puntos de acceso, que se debe democratizar. Entonces, sí, las redes sociales de alguna manera se han graduado en esta elección como el nuevo espacio de creación de opinión pública para Bolivia. En Bolivia hay tres y medio millones de usuarios del Facebook, tal vez más en este momento y, sin embargo, solamente entre 400 mil y 500 mil en el Twitter.

¿Se ha aplazado el MAS en las redes sociales y la oposición se ha "avivado”, esa oposición dispersa, colectiva, que no tiene rostros?
Cuando uno entra al espacio de las redes sociales es muy difícil establecer absolutos. Creo que fue en septiembre cuando Evo Morales hizo la puntualización de que somos muy débiles en términos partidarios en las redes sociales. Yo no sabría decir si se ha aplazado. Habría que definir el enfoque de que el Sí ha perdido en términos estadísticos, pero habría que ver hasta qué punto ha votado la gente realmente influenciada por las redes sociales. El periodista Mario Espinoza lanzó una pregunta vía Twitter: ¿Alguien me puede decir, por favor, si ha votado influenciado por las redes sociales? La mayor parte de la gente, si no todos, contestaron que no, imposible. Yo creo que esta es una influencia que no trabaja en un plano consciente.

¿No sería atentatorio contra el derecho a la información y a la comunicación pensar en posibles regulaciones o cortapisas a las redes sociales?
Primero hay que definir el real espacio de lo público. Estoy tratando de recordar qué fue lo que pasó en España con ese tuitero que emitió insultos contra la Corona y fue preso; hubo otro que de manera muy explícita se refirió a un político y dijo a ese tipo había que matarlo. Eso, por ejemplo, es una incitación a la violencia y al estar en un espacio público yo creo que es materia penal. Entonces, ahí es donde hallamos los límites de las redes sociales. Hay una influencia directa en un plano consciente. Si esto se hace en un espacio público, de pronto es algo que se debería penalizar. Entonces, yo creo que si hay una intención de regular, que no es lo mismo que controlar, las redes sociales, habría que ver cuáles son los márgenes.

¿Cuál es la diferencia entre controlar y regular? ¿Imponer sanciones legales?
Es que la herramienta no es el contenido. Tampoco es el emisor. Habría que definir primero qué es regular y qué es controlar. Yo entiendo por controlar como algo mucho más estricto y regular como simplemente establecer ciertas normativas que no necesariamente hablen de un control de contenidos. Entiendo que le Presidente esté molesto, porque evidentemente esto ha derivado en una derrota para su partido, pero lo que pasa es que no son las redes, las redes están ahí, el tema son los usuarios, los usuarios de esas redes. Son los usuarios los que han compartido información.

¿Qué lecciones debían sacar los partidos políticos de esta experiencia para el futuro?
Primero, interesarse vivamente en las redes sociales, no solamente los partidos políticos, yo diría las instituciones y empresas, estableciendo vocerías serias a través de las redes. No estamos hablando solamente de una elección, que deban encarar los políticos, sino de todas las instituciones y empresas, que de verdad a veces abandonan la red social.

¿De acuerdo, está la guerra sucia, pero viendo desde el lado bueno de las redes sociales, se puede hablar de una plataforma de debate, de análisis políticos, pese a la brevedad de los mensajes?
Pese a la fugacidad, creo que es una plataforma importante, porque te permite pensar y proyectarte en lo otro, pese a la guerra sucia. Durante este tiempo he podido ver muchos intercambios de ideas con mucha altura. Mucha gente decía: a ver, por qué te opones al Evo si ha hecho tantos cambios; no, yo no me opongo al Evo, que gobierne hasta el 2020, pero es que hay que respetar la Constitución que él mismo ha aprobado. Entonces, ahí había mucho intercambio de ideas, donde uno podía salir del absolutismo que a veces te propone la propaganda, porque la propaganda te dice blanco o negro, con ellos o con nosotros.

Lo que no han hecho las campañas políticas lo han hecho las redes sociales…
Es que la propaganda nunca te va a permitir, nunca te va a dar medios de respuesta que no sean el voto mismo, en cambio las redes, sí.

Los jóvenes en general, a diferencia de otras generaciones, no estaban precisamente presentes en la opinión política, en la participación, pero ¿esto podría haber cambiado en esta elección?

Sí, sí, sí. Eso es para sentirse orgulloso. Creo que a medida que va pasando el tiempo, en estos 10 años, hay que medir cuántas veces te dice una persona que está interesada en política. Desde hace un buen tiempo, los bolivianos manifestamos una apatía por la política, eso ocurría desde los 90, la gente decía: no, a mí no me interesa la política, pero no lo he vuelto a escuchar del 2003 nunca más. Y esto es motivo de orgullo en términos de que los jóvenes sean actores de la participación política. La verdad es que lo que pasó en las puertas del campo ferial, por ejemplo, cuando comenzó el conteo de votos, era también una forma de control social. Las redes sociales son una forma de control social. El hecho de que un grupo de jóvenes haya ido a pararse a la puerta es también una forma de control social. Se les puede criticar, pero no se les puede negar el mérito de haberse interesado por algo relevante para la sociedad.

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