Villarreal-PSG El PSG es un abusón
El Villarreal da demasiadas facilidades al campeón y encaja cuatro goles en solo siete minutos y 35 segundos. Pitada al equipo.
Vale que los jugadores del PSG son aviones y tienen la presión alta mecanizada casi al máximo. Vale que si tienen una dentro del área te la van a mandar para adentro. Pero no puede ser que los cuatro goles parisinos, que llegaron del minuto 9 al 16, lo hagan tras regalos del equipo contrario.
Casi nadie contaba con un triunfo contaba el campeón de Europa. Pero ni el más pesimista seguidor groguet se imaginaba un derrumbe de tal calibre en tan poco tiempo. Este partido no tiene que servir para subir o bajar el dedo con Iñigo. Pero ya es obvio que el runrún está en la grada con el aún recién llegado al banquillo. El partido del domingo, ante el Getafe, si no es un examen final será algo que se le parece mucho.
Fue una pesadilla amarilla. Y eso que en los primeros minutos el Villarreal había iniciado pisando campo rival. Todo un espejismo. La primera que pasó el PSG del centro del campo, el balón acabó en córner. Y de ese saque de esquina que botó Doué llegó el primero, de Neves solo en el área pequeña, y empezó una caraja monumental amarilla. 0-1, 0-2, 0-3 y 0-4. Sin pestañear. Luis Enrique no daba crédito a las facilidades que le estaba dando el Villarreal en la noche Champions más esperada. Los Roig, en el palco, no sabían donde meterse.
El sonido de la red a cada gol del PSG era un mazazo en el orgullo del aficionado del Villarreal. El segundo llegó dos minutos después del primero. Gulacsi erró en la salida del balón y el PSG se lanzó a la yugular. Tres pases: toc-toc-toc. Y gol de Doué, uno de los mejores del conjunto francés. Ya estaba bien, pensaba la grada de La Cerámica.
Ni mucho menos. Sin tiempo para respirar, otro error en la salida de balón del Submarino, esta vez en el centro del campo, volvió a acabar con el balón de las estrellas besando las mallas. Mayulu, aprovechó un rechazo para hacer el tercero.
Pero no había acabado la fiesta del PSG, cuyos aficionados celebraban cada gol casi con condescendencia. Una vez más, fruto de la presión visitante, el balón le quedó franco a Fabián, en el borde del área. No falló el campeón del mundo y dedicó el tanto a Jesús de Miguel, mostrando a la cámara nueve dedos, por el dorsal del fallecido delantero del Tenerife.
Debacle amarilla
Corría el minuto 16 y el marcador ya era 0-4. Un escándalo. El Villarreal fue recomponiéndose de semejante azote poco a poco. Al menos mejoraron en la defensa del área. Un centro de Maciá y un disparo a las manos de Safonov de Ayoze fue lo único potable del Submarino en ataque.
El paso por los vestuarios le sirvió a Luis Enrique para recordar a sus jugadores que aún no estaban saciados. Nada más comenzar otra vez Fabián recibió dentro del área y con un recorte seco sentó a Renato Veiga para batir a Gulacsi por debajo de las piernas.
El PSG levantó el pie del acelerador aunque el Villarreal ni siquiera pudo marcar el gol del honor pese a jugar un par de minutos contra nueve porque el árbitro interpretó una pérdida de tiempo en los cambios parisinos. Sí lo hizo el conjunto de Luis Enrique que había metido más hambre en el campo para reservar a sus hombres clave. Boly, en una internada por la derecha, la clavo en la escuadra de Gulacsi.


