Racing-Real Madrid / China se pierde un paseo
El Madrid sigue encimando a Barça y Atlético tras otro partido solvente en El Sardinero. Su triunfo comenzó con un penalti polémico. Sobresaliente actuación de Güler y Bellingham.
Al Racing le pudieron un penalti exageradísimo en contra muy pronto y ese impulso casi juvenil de mirarle a la cara al Madrid. A campo abierto fue presa fácil.
Le ha llevado tiempo a Mourinho elaborar la fórmula y ahora está por engrasarla. Así que en El Sardinero calcó, en lo que le fue posible, el once del Clásico. Incluyó a Courtois, portero de valor gol, recuperado ya de su gripe, y relevó al lesionado Valverde con Trent, plan B o C ya, según los casos, en competencia con Dumfries. El inglés compensa con un pie más delicado sus evidentes carencias defensivas. En definitiva, puso el once más popular, con ese motor híbrido Tchouameni-Bernardo Silva en el que el francés pone el corte y el portugués la confección para dar seguridad a un ataque cada vez más rodado. Parece que esa nueva normalidad de un Madrid más solidario y organizado no es aplicable solo a los partidos de gran tamaño. El tiempo dirá si se ha convertido en una virtud estructural del equipo. En El Sardinero pareció que sí.
Mbappé transformó así el penalti que puso al Madrid en ventaja.JAVIER GANDULEn las mismas que Mourinho anda José Alberto, valiente por exceso. Cree haber dado con su once y cambia lo inevitable. Se limitó a parchear el equipo que ganó al Espanyol: Iker Luque por el lesionado Andrés Martín y Aarón por el sancionado Salinas. Un equipo que orbita en torno a Canales y que, muy reforzado en verano, aún tenía munición en el banquillo, Almeida y el exbético Pablo García, principalmente. Cuando quiso utilizarla era pólvora mojada.
El penaltito
El plan del Racing se derrumbó pronto por una decisión arbitral interpretable, en el sentido más compasivo del término, que tal como anda el patio es sinónimo de inflamable. El Madrid mandaba abrumadoramente, atacaba por los flancos y por el centro, pudo marcar Arda Güler si el buen pase de Trent le hubiese caído a la zurda en lugar de a la diestra y también Bellingham, en un cabezazo al que metió su guante Agirrezabala. Y ahí, en la enésima acometida del Madrid, Mbappé aceleró en el área, Prati puso su mano en la barriga del francés y este se desplomó al notar el contacto. Muy poca cosa para pitar penalti. Munuera creyó haberlo visto, el VAR quedó inexplicablemente en silencio y el francés lo transformó de tiro cruzado en medio de una ola de indignación en el estadio. Jugadas así han sido revisadas en otras ocasiones por la sala de segunda instancia, prueba de que el reglamento se estira o se encoge según los casos.
Bellingham hizo así el 0-2.JAVIER GANDULLa polémica, en cualquier caso, no desvirtuó la realidad: el Madrid salió hambriento, presionante, ambicioso, con prisa de resolver el asunto por la vía rápida. Solo dejó un cabo suelto al que no se agarró el Racing, en un error de Bernardo Silva en la salida de la pelota que colocó a Iker Luque frente a Courtois. El belga se protegió del balazo con las piernas, en respuesta intuitiva. El resto lo puso el Madrid, que ha solucionado el problema vertebral, ha mejorado en su registro defensivo y se ha agigantado en la creación con la versión más brillante de Arda Güler y Bellingham. En envío del primero al segundo llegó el 0-2. El inglés recibió al espacio, aventajó a sus perseguidores, sorteó a Agirrezabala y anotó a puerta vacía. Güler es imprescindible en partidos como estos y ahora también en partidos adultos como el Clásico. Y Bellingham resulta un soberbio multiterreno: en un mismo minuto alterna la ruleta y el tackling, el gol y el robo.
El juego vertical, alegre y, en ocasiones, insensato del Racing facilitó ese trabajo coral del Madrid, en el que, de repente, todos parecen rodar con el depósito lleno. Entre ellos Diomande, cuyo pie derecho tiene doble uso: es terciopelo para el regate y catapulta para el disparo. Con un voleón al borde del área se apuntó el 0-3. Llovía plomo sobre un Racing descompuesto y desvalido en el repliegue.
La mano inocente
Escampó tras el descanso, porque el Madrid tiene agendada la Champions y le conviene ahorrar combustible y porque el Racing se vio obligado ante su gente a no abandonarse. Aquello no dio para mucho porque a Zabiri, sensación de la temporada, le dejaron en blanco Konaté y Huijsen.
Pronto el Madrid devolvió la lógica al partido y fue encadenando ocasiones: dos disparos de Mbappé, uno de ellos al palo, otro de Diomande y un toque de Bellingham que sacó con facilidad Agirrezabala. Esa recta final le sirvió a Mourinho para repartir esfuerzos y lucir banquillo: Brahim, Endrick, Camavinga, héroe inesperado en el Camp Nou. Faltó Espí, víctima de la ambición desmedida de Mbappé.
Este chutazo de Diomande significó el 0-3.JAVIER GANDULEl partido se volvió polémicamente capicúa cuando Munuera, a instancias de un línea, pitó un penalti por una pelota que golpeó en el antebrazo de Tchouameni, en rebote a toque de él mismo. Esta vez el VAR sí le sacó del error y rectificó su decisión. La mano fue declarada inocente, pero la decisión contaminó mucho el ambiente en la grada. Un final agrio para un paseo del Madrid que se perdieron en China.


