Pedro Alliana asumió como presidente de Paraguay tras la destitución de Santiago Peña por el escándalo del Ueno Bank
El mandatario, de 52 años, juró ante el Congreso para completar el período hasta 2028, mientras agentes y fiscales notificaban a su predecesor una medida de arresto domiciliario en Asunción
Infobae
Pedro Alliana juró el viernes como presidente de Paraguay mientras agentes de policía ejecutaban una orden de detención contra su antecesor, Santiago Peña, destituido horas antes mediante un juicio político. El proceso, impulsado por el colapso del banco digital Ueno, dejó al país sudamericano con un nuevo mandatario en medio de protestas callejeras y la detención domiciliaria del expresidente.
Alliana, un político conservador de 52 años que ejercía como vicepresidente, asumió para completar el mandato que se extiende hasta 2028. Mientras prestaba juramento, policías y fiscales ingresaron al domicilio de Peña en Asunción para notificarle la orden de arresto, en medio de manifestantes que protestaban en las inmediaciones. La fiscalía indicó que el expresidente permanecería detenido en su vivienda y debía presentarse ante las autoridades el sábado.
El nuevo mandatario pidió además a su gabinete restringir los viajes al extranjero a “razones impostergables”. “Ya se hizo suficiente en el exterior. Yo voy a ser un presidente que se ocupa del Paraguay adentro. Pido a los ministros que viajar sea por una razón impostergable y trabajar en los territorios de la patria sea la absoluta prioridad”, aseveró, según consignó Europa Press.
Entre sus compromisos de gestión, Alliana mencionó el recorte del gasto público superfluo, la asistencia prioritaria a los sectores más vulnerables y la búsqueda de salidas para los ahorristas damnificados por la crisis de Ueno. También exigió a sus ministros rendir cuentas diarias “de la acción que produjeron en cada jornada, sin excusas y con respeto”.
El juicio político contra Peña
Los diputados que oficiaron de fiscales entregaron el jueves al Senado los cargos que sustentaron la destitución: conflictos de intereses, manipulación de la supervisión regulatoria, desvío de fondos de pensiones y participación en un encubrimiento institucional que involucró al Banco Central de Paraguay.
La diputada opositora Rocío Vallejo presentó los alegatos en la sesión del viernes. “Peña lideró actuaciones que expusieron a ahorristas y pensionistas al desfalco más grande de este país (...) perdió, y esa cifra va en aumento, 1.200 millones de dólares”, afirmó. “Sabía que el banco iba a caer”, agregó.
El equipo legal de Peña solicitó una prórroga para ejercer su defensa, con el argumento de que el presidente necesitaba tiempo adicional para prepararse, pero el Senado rechazó el pedido y lo instó a presentarse. Sus asesores concurrieron finalmente para denunciar una “violación al debido proceso”.
La defensa de Peña sostuvo además que el Congreso debió aceptar la renuncia en lugar de avanzar con el procedimiento y que, al no hacerlo, el país quedaba expuesto a una demanda ante tribunales internacionales. La condena por juicio político impide, de todos modos, que el exmandatario se convierta en senador vitalicio con inmunidad parlamentaria.
La Cámara de Diputados había rechazado el jueves la posibilidad de abrir otro proceso de destitución contra el propio Alliana por el escándalo bancario, lo que allanó su camino hacia la Presidencia, según informó Europa Press.
El colapso de Ueno que detonó la crisis
La caída de Peña se originó en la intervención del Banco Central de Paraguay sobre Ueno, una entidad financiera digital de rápido crecimiento con la que el expresidente mantuvo vínculos comerciales en el pasado. El regulador alegó que el banco había incumplido los requisitos mínimos de solvencia. Sus puertas amanecieron cerradas el martes.
Ueno, propiedad del local Grupo Vázquez, mantenía 850 millones de dólares en depósitos públicos, incluidos fondos del Instituto de Previsión Social, y contaba con cerca de tres millones de clientes. Los directivos del banco fueron trasladados el viernes a una de las principales prisiones del país, donde quedarán detenidos a la espera de juicio.
Pedro Alliana juró como presidente de Paraguay apenas horas después de que el Senado destituyera a Santiago Peña por su vinculación con el colapso de Ueno Bank, una entidad que perdió más de 1.200 millones de dólares de ahorristas y pensionistas. El nuevo mandatario asumió el cargo mientras la policía ejecutaba una orden de detención contra su antecesor.
Algunos titulares de cuentas comenzaron a recuperar su dinero el jueves por la noche, informó la entidad emisora. Los reguladores intentaron además tranquilizar a los mercados garantizando la mayoría de los depósitos y conteniendo los riesgos para el sistema financiero en general.


