Opinión / De la reivindicación al ejemplo
“Fede Valverde siempre ha sido ejemplo de compromiso. Nunca fue un rebelde”.
Entiendo que no hubo mala intención y nunca una negativa a jugar donde su entrenador lo necesitase, pero aquellas palabras fueron una reivindicación personal poco afortunada para quien porta el brazalete del Madrid. El contraste entre ambas declaraciones refleja una evolución que merece ser reconocida.
Fede siempre ha sido ejemplo de compromiso. Nunca fue un rebelde. Un futbolista generoso, capaz de sacrificar su lucimiento por las necesidades del equipo y de competir al límite de sus fuerzas. Ahora, con la lección aprendida, ha comprendido que la responsabilidad de un capitán está por encima de las preferencias personales. Cuando reivindicó su lugar ante Xabi, olvidó que el brazalete, lejos de conceder privilegios, multiplica responsabilidades.
Y en ese paso de reclamar un sitio que consideraba suyo a marcarse un desafío personal en una demarcación en la que dejó claro que no le gustaba jugar, aparece la figura de Mourinho. La posición que antes limitaba las aspiraciones de Fede ha pasado a convertirse en escenario de una nueva ambición. Xabi Alonso, pese a su extraordinario pasado como futbolista, encontró resistencias que Mou ha desactivado con una autoridad que el vestuario reconoce cada vez que habla.
Existe grandeza en saber rectificar y en demostrarlo con hechos. Es un gesto de madurez aprender a sentirse cómodo en una demarcación que jamás habría elegido y en la que mejora al equipo. Fede ha entendido que llevar el brazalete exige algo más que dar ejemplo. También obliga a cuidar el mensaje y asumir responsabilidades que no siempre coinciden con los deseos individuales. Plasma el crecimiento de un capitán que ha aprendido a ejercer como tal.


