Las encuestas sobre las elecciones en EEUU pronostican la mayoría demócrata más amplia en la Cámara Baja desde 2009
En los comicios del próximo martes se renueva la totalidad de los escaños del recinto de los Representantes, un tercio de las 100 bancas del Senado y las gobernaciones de 36 estados, además de numerosos cargos locales
Es el segundo pronóstico de la firma que proyecta una victoria demócrata en la Cámara de Representantes, en línea con la mayoría de los sondeos publicados durante el tramo final de la campaña. La disputa por el Senado presenta un escenario más ajustado. Kansas, Iowa, Maine, Texas, Ohio, Alaska y Míchigan concentran varias de las elecciones que pueden definir el control de la cámara.
El agregador Decision Desk HQ calculó que los demócratas tienen un 80% de probabilidades de recuperar la Cámara de Representantes, tres puntos más que una semana antes. La misma medición les asigna un 60% de posibilidades de controlar el Senado, cuatro puntos por encima de su estimación anterior.
En los comicios del próximo martes se pone en juego la totalidad de los escaños del recinto de los Representantes, un tercio de las 100 bancas del Senado y las gobernaciones de 36 estados, además de numerosos cargos locales
Los votantes de Estados Unidos acudirán a las urnas en unas elecciones legislativas dominadas por el impacto del alto costo de vida, un factor que amenaza el control republicano del Congreso y pone bajo presión al presidente Donald Trump.
Trump asumió la Presidencia en enero de 2025 con el respaldo de electores que esperaban una baja de la inflación, después de la escalada de precios registrada durante el gobierno de Joe Biden tras la pandemia y la guerra de Ucrania.
La evolución reciente de la inflación complica al oficialismo. Durante los últimos seis meses de la administración demócrata, el índice promedió 2,67%. Entre abril y septiembre, bajo el actual gobierno republicano, el indicador alcanzó 3,67%, un punto porcentual más.
En 2025, Trump impulsó una política comercial basada en aranceles que encareció parte de las importaciones. A ese efecto se sumó la guerra con Irán, iniciada tras los ataques estadounidenses e israelíes del 28 de febrero, que afectó la circulación comercial a través del estrecho de Ormuz y elevó los precios de la energía.
La inflación se ubicó en 3,7% en septiembre, mientras que el encarecimiento de los combustibles trasladó presión a los costos de transporte, alimentos y otros gastos domésticos. La gasolina superó los USD 4 por galón en el promedio nacional y el diésel alcanzó máximos históricos durante el año.
Un relevamiento del Pew Research Center expuso que el 84% de los votantes señala a la economía como su principal inquietud. “Es ridículo. Todo ha subido, desde la gasolina hasta el transporte”, resumió Kyler Daugherty, trabajador de la salud de 43 años, mientras cargaba nafta en Fort Lauderdale.
William Galston, investigador de la Brookings Institution, puso el foco en dos decisiones concretas de Trump como responsables del alza generalizada: los aranceles y la guerra con Irán. “Está en manos del presidente eliminar la mayoría de los aranceles que impuso y poner fin a la guerra que comenzó”, planteó.


