La segunda prueba del algodón

Después del fiasco ante PSG y Madrid, el Barça tiene otro test doble ante Villa y Atleti que puede definir el curso. En la Champions se juega el top-4; en Liga, ser líder. La gestión de Flick será observada con atención.

Juan Jiménez
As
Ni un 6-1 contra el Alavés, por más que el regalo tenga el precioso envoltorio de una feliz actuación de Raphinha y Lamine, o incluso de la conexión Rodri-Gordon en el sexto gol, endulza las dudas o las incertidumbres en Can Barça alrededor de un equipo que se dio un trompazo impensado hace unos días contra PSG y Real Madrid; y que está a punto de enfrentarse a un nuevo doble desafío que puede que no esté rodeado de la expectación del anterior pack de dos partidos, pero que puede definir el curso.

Aston Villa y Atlético de Madrid, último campeón de la Europa League y último verdugo azulgrana en Champions y Copa respectivamente, aparecen en el mapa de un Barça que es líder de LaLiga con unas cifras de impresión (46 goles a favor, 24 más que el segundo clasificado) y que aún tiene a su alcance el top-4 de la Champions pero que dejó una importante estela de sospecha en los dos partidos de hace unos días. El PSG le disparó 15 veces a portería, cifra que no había concedido ni el fatídico día del 2-8 contra el Bayern de Flick en Lisboa. Y luego el Madrid le metió en una mini-crisis con el 1-2 en el Clásico. Más allá del resultado, el Barça estuvo vulnerable por momentos. Estuvo cerca de encajar el 0-2 antes del descanso y luego, con el 1-1, no dio la sensación de empaque y jerarquía que había hecho menor al Madrid en los Clásicos de las dos últimas temporadas. Al contrario, Mbappé, Diomande o Bellingham camparon a sus anchas hasta que llegó el 1-2.

El Barça se juega cosas importantes esta semana. Primero, en términos clasificatorios. Si quiere seguir optando de alguna manera al top-4 en la Champions, debe deshacerse de un Aston Villa que tiene a un maestro de la pizarra y la organización en los banquillos. Así es Emery, capaz de sacarle hasta la última gota de juego a sus equipos. Los ‘villanos’ vienen con tres victorias en tres partidos y hace dos cursos ya estuvieron cerca de hacer cosas gigantes en la Champions. En Liga, el asunto irá a más. El Barça se jugará el liderato en el Metropolitano contra su verdugo en Champions y Copa el verano pasado. Al fuego del partido se le añadirá el caso Julián, que los clubes han reconducido, pero que está presente en la hinchada atlética.

Lo tangible, pues, importará. Pero las sensaciones también. Y ahí es donde se mirará a Flick, cuya gestión de las últimas semanas no ha parecido especialmente redonda. El Barça ha bajado del imaginario estatus en el que se veía un escalón por encima de casi todos. Y eso lleva intrínseco una fiscalización de los movimientos del alemán en los dos próximos partidos. La mejor noticia para Flick es que Lamine (12 goles y 11 asistencias) y Raphinha (17 goles y tres asistencias) aparentan haber vuelto a su 100%.

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