La historia de Laika, el primer ser vivo en orbitar la Tierra y protagonista de una misión sin retorno

En noviembre de 1957, la Unión Soviética envió a una perra rescatada de las calles de Moscú a bordo del Sputnik 2. El experimento buscaba obtener información para futuras misiones tripuladas, pero una falla en el sistema de refrigeración provocó su muerte pocas horas después del despegue

Infobae

El 3 de noviembre de 1957, la Unión Soviética lanzó desde el cosmódromo de Baikonur a Laika, una perra callejera de Moscú que se convirtió en el primer ser vivo en orbitar la Tierra. La misión, realizada a bordo del Sputnik 2, no contemplaba su regreso y Laika murió pocas horas después del despegue por el sobrecalentamiento de la cápsula.


El vuelo fue presentado como un avance de la carrera espacial durante la Guerra Fría. Sin embargo, la decisión de enviar al animal en una nave sin posibilidad de retorno mostró el peso de la urgencia política sobre un programa que todavía no contaba con los recursos necesarios para traer con vida a un pasajero desde la órbita.

El éxito del Sputnik 1 aceleró la siguiente misión soviética

El 4 de octubre de 1957, la Unión Soviética puso en órbita el Sputnik 1, el primer satélite artificial de la historia. El lanzamiento sorprendió a Estados Unidos y aceleró la competencia espacial entre las dos potencias. Ante ese impacto, el líder soviético Nikita Jrushchov, primer secretario del Partido Comunista, buscó capitalizar de inmediato la ventaja soviética.

El ingeniero Gueorgui Grechko, que integró los equipos de lanzamiento de los Sputnik 1 y 2, recordó a la BBC en 2019 que Jrushchov reaccionó con sorpresa al primer éxito: “No creímos que pudieran lanzar un satélite antes que los estadounidenses, pero lo hicieron”. A mediados de octubre, según ese testimonio, el dirigente dio una instrucción precisa: “Para el aniversario de la revolución, el 7 de noviembre, quiero que lancen algo nuevo”.

Laika Dog
Los investigadores eligieron perras callejeras de Moscú por su tolerancia a los espacios reducidos y su resistencia física

La fecha elegida coincidía con los 40 años de la Revolución de Octubre de 1917 y dejó a científicos e ingenieros con apenas unas semanas para diseñar una nave. Viktor Yazdovsky, hijo de Vladímir Yazdovsky, responsable del área médica del programa espacial soviético, explicó que esa premura condicionó el trabajo: “Por eso no todo pudo ser pensado con detenimiento en la preparación de ese vuelo”.

Koroliov convirtió un cohete militar en la base del programa espacial

El responsable técnico de la misión fue Serguéi Koroliov, diseñador jefe y una de las figuras centrales del programa soviético. Tras la Segunda Guerra Mundial, estudió los cohetes V2 desarrollados por la Alemania nazi para crear una versión soviética capaz de transportar bombas atómicas. En agosto de 1957, su cohete Semyorka logró un lanzamiento exitoso y se convirtió en el primer misil con alcance intercontinental.

Esa tecnología permitió enviar satélites al espacio, aunque Koroliov aspiraba desde antes a utilizar los cohetes con fines de exploración. Su hija, la profesora Natalya Koroliova, contó a la BBC que su padre soñaba con volar desde niño, construyó planeadores y un avión antes de dedicarse a los cohetes. También recordó una frase que él había escrito: “De ahora en adelante tengo un solo objetivo en la vida: llegar a las estrellas”.

La misión del Sputnik 2 debía demostrar que un ser vivo podía soportar el despegue y la falta de gravedad. La cápsula tenía aire a presión, alimento e instrumentos para registrar los signos vitales de su pasajera. No obstante, el apuro impidió desarrollar un sistema que permitiera el regreso a la Tierra. Los responsables de la misión sabían que no podían devolver a Laika con vida.

Las perras callejeras eran elegidas por su tamaño y resistencia

Una falla en el sistema de aislamiento térmico de la cápsula causó la muerte de Laika horas después del despegue (AFP)
Una falla en el sistema de aislamiento térmico de la cápsula causó la muerte de Laika horas después del despegue (AFP)

Laika había sido recogida en las calles de Moscú. Antes de recibir ese nombre se la conocía como Kudriavka, que puede traducirse como “pequeña rizada”. Los investigadores preferían perros mestizos y sin hogar porque suponían que su vida en la calle los había acostumbrado a soportar condiciones difíciles. Elegían hembras, además, porque resultaba más sencillo atenderlas dentro de los compartimentos reducidos de las naves.

Entre 1951 y 1965, la Unión Soviética envió al espacio a más de 50 perros. Los vuelos anteriores no llegaban a la órbita: los animales cruzaban el límite de la atmósfera, pero regresaban a la Tierra. El Sputnik 2 fue el primer caso en que un ser vivo quedó orbitando el planeta.

Poco antes del lanzamiento, Vladímir Yazdovsky llevó a Laika a la casa de su familia para que pasara un tiempo en un hogar. Su hijo recordó que la perra era dócil. “Era una perra muy paciente, afectuosa y fácil de entrenar”, afirmó Viktor Yazdovsky en un testimonio recogido por la BBC.

Laika alcanzó la órbita con vida y completó una vuelta alrededor de la Tierra, que demoró unos 103 minutos. Sin embargo, una falla en el sistema que debía regular la temperatura hizo que el interior de la cápsula se calentara rápidamente. La perra murió entre cinco y siete horas después del despegue, según la información que se conoció en 2002.

Durante décadas, las autoridades soviéticas sostuvieron que había sobrevivido varios días y que moriría sin dolor cuando se agotara el oxígeno. Los datos de sus signos vitales, conservados por el Museo Nacional del Aire y el Espacio de Estados Unidos, indicaron después que el sobrecalentamiento y el estrés fueron determinantes. Yazdovsky explicó que el aislamiento térmico de la nave no se había desarrollado de manera adecuada: “Murió por la temperatura muy alta dentro de su cápsula”.

Laika Dog
Organizaciones de protección animal realizaron protestas en Londres y Nueva York por las condiciones del vuelo espacial (Alamy/The Grosby Group)

De acuerdo con la BBC, la noticia generó protestas fuera de la Unión Soviética. Organizaciones de defensa de los animales se manifestaron frente a la embajada soviética en Londres y promovieron un minuto de silencio en homenaje a Laika. En Nueva York, grupos de personas se reunieron con sus perros cerca de la sede de las Naciones Unidas. La Sociedad Estadounidense para la Prevención de la Crueldad contra los Animales envió una carta de protesta por medio del Departamento de Estado.

Los vuelos posteriores sumaron sistemas para volver a la Tierra

La muerte de Laika influyó en el diseño de las misiones posteriores con animales. Los programas espaciales incorporaron mecanismos de recuperación para traerlos de vuelta. La Unión Soviética lo consiguió el 19 de agosto de 1960, cuando Belka y Strelka completaron 17 órbitas y aterrizaron al día siguiente.

El Sputnik 2 aportó datos sobre la respuesta de un ser vivo al despegue y a la falta de gravedad. Para los responsables soviéticos, la misión ayudó a establecer que un organismo podía llegar a la órbita, un paso previo a los vuelos tripulados. Aun así, algunos de los científicos que participaron en esos experimentos cuestionaron el costo de la operación.

En 1998, Oleg Gazenko, director del programa soviético de entrenamiento de perros espaciales y uno de los responsables de seleccionar a Laika, expresó su arrepentimiento en una conferencia de prensa: “No aprendimos lo suficiente de esta misión como para justificar la muerte de la perra”.

Laika permaneció como un símbolo de la exploración espacial soviética. Su imagen apareció en sellos, sobres, cigarrillos y cajas de fósforos. En 2008, Moscú inauguró un monumento de dos metros de altura que muestra una figura canina sobre una mano que surge de un cohete, en recuerdo de la perra que se convirtió en el primer ser vivo en orbitar la Tierra.

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