¿En qué se ha convertido el fútbol?
Las redes sociales han transformado la manera de vivir el fútbol, hasta el punto de que un club ya premia a sus aficionados por guardar el móvil durante los partidos.
Hasta tal punto hemos llegado que un club ha decidido premiar a sus aficionados por no utilizar el teléfono durante los partidos. Y no es uno cualquiera. El Borussia Dortmund, conocido por el ambiente de su estadio y por su famosa Muralla Amarilla, ha puesto en marcha una iniciativa para conseguir que sus seguidores vuelvan a mirar al césped en lugar de a la pantalla. Camisetas firmadas y vales para su tienda oficial a cambio de algo tan sencillo como guardar el móvil. Cuesta entender que haya aficionados que paguen por entrar al estadio y que un club tenga que ofrecer premios para que no se distraigan durante el encuentro.
La iniciativa se llama FanModus y nace de la colaboración entre el Dortmund y Vodafone. Se estrenó el 24 de octubre, durante el encuentro ante el Eintracht Frankfurt, y funciona a través de la aplicación oficial del club. Los aficionados activan el sistema y acumulan puntos por cada minuto que mantienen bloqueado el teléfono durante el partido. Cuanto menos lo utilizan, más posibilidades tienen de conseguir premios. Durante el descanso pueden consultarlo sin perder lo acumulado. La campaña se apoya en una encuesta que Vodafone realizó en 2023 a 1.000 asistentes habituales a estadios. El 63% reconoció que utilizaba el móvil con regularidad durante los encuentros. Casi dos de cada tres personas admitían consultar el teléfono mientras asistían a un espectáculo deportivo.
La obsesión por grabarlo todo
La televisión ya no está sola cuando hay fútbol. Mientras se disputa un partido, muchos aficionados tienen el móvil al lado para comentar una jugada por WhatsApp, consultar las estadísticas o entrar en X y comprobar qué se está diciendo de una decisión arbitral. A veces, la discusión empieza en las redes antes de que termine la repetición en televisión. El espectador ya no espera al análisis posterior, puede leer cientos de opiniones en cuestión de segundos y participar en la conversación mientras sigue el encuentro.
Desde las gradas también salen vídeos que circulan por internet casi al instante. Hay aficionados que acuden al estadio con el propósito de grabar todo lo que sucede a su alrededor, la llegada de los jugadores, los calentamientos, las reacciones del banquillo y hasta las protestas al árbitro. Algunos buscan captar cualquier detalle antes que nadie y compartirlo en redes sociales. Para ciertos espectadores, la visita al estadio empieza a parecerse más a una jornada detrás de la cámara que a una tarde disfrutando del fútbol.
Pero el cambio va más allá de utilizar el móvil mientras vemos un partido. Ahora ni siquiera hace falta verlo entero para saber qué ha ocurrido. Un resumen puede reunir en un minuto los goles y las jugadas decisivas. ¿Para qué tragarse 90 minutos de fútbol si en 60 segundos puedes enterarte de todo? El problema es que en ese minuto desaparecen los nervios habituales de un partido, los cambios de ritmo y todas esas jugadas que no terminan en gol, pero que explican cómo se ha llegado al resultado.
Una encuesta publicada por Bango en junio de 2026 encontró que el 47% de los encuestados de entre 18 y 24 años afirmaban que los resúmenes están sustituyendo a las retransmisiones completas en sus hábitos de consumo deportivo.
También influye el bolsillo. Ver determinadas competiciones exige contratar servicios de pago y, en algunos casos, más de una plataforma. Mientras tanto, muchos resúmenes y jugadas destacadas circulan gratis por internet. No todo el mundo elige un vídeo de un minuto por falta de paciencia. Hay quien simplemente no puede permitirse pagar por el partido completo.
El postureo también juega
Antes de que ruede el balón, ya hay teléfonos preparados para fotografiar el estadio, grabar el himno o publicar la primera historia de la tarde. Para algunos, una visita al campo parece incompleta si no queda constancia en Instagram. El estadio ya no es únicamente un lugar para disfrutar del fútbol, también se ha convertido en un escaparate para presumir de haber estado en un gran partido. Y, en ocasiones, parece importar tanto conseguir una buena imagen como vivir el propio encuentro. ¿Vamos al estadio para ver fútbol o también para que los demás sepan que hemos estado allí?
Una investigación de Deloitte publicada en 2024 sobre la tecnología en los eventos deportivos presenciales señalaba que aproximadamente uno de cada cuatro aficionados utilizaba el móvil para publicar en redes sociales durante los encuentros. El mismo estudio recogía que el 68% consideraba que los asistentes pasaban demasiado tiempo con sus teléfonos.
Y luego están los influencers. Las invitaciones de clubes y marcas a creadores de contenido para asistir a partidos, visitar palcos o disfrutar de experiencias exclusivas no terminan de convencer a una parte de la afición. Las redes se llenan de fotografías desde estadios, camisetas de distintos equipos y publicaciones promocionales. Hay quienes un fin de semana aparecen animando a un club y al siguiente lucen los colores de otro. Mientras tanto, muchos seguidores hacen cuentas para poder pagar una entrada o llevan años esperando una oportunidad para vivir una experiencia parecida.
No se trata de decidir quién es más aficionado por la camiseta que lleva puesta ni de negar que un influencer pueda sentir verdadera pasión por el fútbol. Pero cuando el partido se convierte en el escenario de una campaña publicitaria, resulta legítimo preguntarse cuánto protagonismo conserva el propio deporte. Hay invitaciones en las que lo importante parece ser la fotografía, el vídeo o la publicación que vendrá después. La cuestión no es prohibir que alguien vaya al fútbol por tener seguidores, sino preguntarse qué se está valorando más: la pasión por un club o la capacidad de conseguir visitas en internet.
Lo que no sale en las redes
Conocer el resultado no es lo mismo que haber visto el partido. Un resumen puede enseñar los goles, pero no los nervios de los últimos minutos cuando tu equipo necesita marcar, el silencio de una grada antes de un penalti o la tensión de una ocasión que puede cambiarlo todo. Tampoco una grabación recoge lo que se siente al celebrar un gol rodeado de miles de personas, abrazarse con alguien a quien no conoces o escuchar cómo un estadio entero empieza a cantar. Son momentos que se viven de una manera distinta cuando estás allí, pendiente de cada jugada y sin saber qué va a pasar después.
El Borussia Dortmund no ha prohibido los teléfonos ni ha pedido a sus seguidores que abandonen las redes sociales. Ha optado por ofrecer premios a quienes consiguen mantenerlos guardados mientras juega su equipo. El mismo deporte que ha conseguido llegar a millones de personas a través de las pantallas ahora intenta que sus aficionados vuelvan a levantar la mirada. ¿Cómo hemos pasado de pagar una entrada para disfrutar de 90 minutos de fútbol a que un club tenga que recompensar a sus aficionados por prestar atención a lo que ocurre en el campo?


