El país al que Bukele ha mandado 2.000 soldados para “luchar contra los malos”
El Salvador realiza un despliegue militar inédito en Haití que no cuenta con el respaldo de la ONU pero sí con el de Estados Unidos.
En una publicación escrita en haitiano criollo en sus redes sociales, Bukele asegura que el despliegue “no es una invasión al país de Haití”, que no tienen “ningún interés ni en venir a dominar al pueblo haitiano” y que su único objetivo es rescatar a sus hombres. También asegura que dará “una lección a las pandillas, esas pandillas que hacen sufrir al pueblo haitiano, que matan a las personas que el pueblo ama, que le impiden vivir una vida normal, libre, sin miedo”.
Haití es el país más pobre de América donde las bandas criminales dominan amplias zonas, especialmente en la capital, Puerto Príncipe. La historia colonial, los desastres naturales como el terremoto de 2010 y 2021 y la corrupción ha empujado a Haití a una situación desesperanzadora y casi bloqueada. Ni tan siquiera una misión militar liderada por Kenia consiguió rebajar la tensión en el país. Ahora, Bukele cree tener la fórmula para detener el crimen organizado: el despliegue de 2.000 soldados salvadoreños y la exportación de su gobierno de ‘mano dura’, que redujo de forma drástica los homicidios el El Salvador desde que es presidente.
“Hemos pasado por el mismo sufrimiento que Haití está atravesando hoy. Hemos vivido un baño de sangre que fue aún más terrible que lo que el pueblo haitiano está sufriendo ahora. Sabemos lo que eso significa: vivir en el miedo, no confiar en los políticos, no creer en nadie que prometa que te va a ayudar. Porque nadie vino a ayudarnos, y los que vinieron no tenían buenas intenciones en el corazón”, indica Bukele en su publicación, en la que asegura que su intervención en Haití solo busca “luchar contra los malvados”.
Hace diez años, El Salvador era uno de los países más peligrosos y tenía una de las tasas de criminalidad más espeluznantes del mundo. Pero cuando Bukele llegó al poder, diseñó un plan para atrapar y combatir al crimen sin miramiento. Encarceló a más de 80.000 pandilleros. Muchos de ellos acabaron en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), una prisión gigantesca que él mismo mandó construir para albergar a todos los criminales del país.
El primer ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé, dio la bienvenidos al despliegue salvadoreño esta misma semana. Y según Axios, Donald Trump apoyó a Bukele y su movimiento durante una conversación por teléfono. Aunque el presidente salvadoreño ha asegurado que su país paga el 90% de los gastos del despliegue militar, The New York Times informa de que EEUU ha facilitado un avión para trasladar a las fuerzas salvadoreñas a Haití. La ONU ha confirmado que los soldados de Bukele no formarán parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas que ya se encuentra en el terreno.
Sin embargo, expertos citados por The New York Times temen que la intervención de Bukele suponga un aumento de la muerte de civiles. Al menos 22.000 personas han muerto en Haití desde 2021, fruto de la violencia callejera. La situación se recrudeció en marzo de 2024, cuando algunas pandillas se organizaron y atacaron varias prisiones del país, liberando a unos 3.500 prisioneros. Aquel mes, Claudia, una haitiana que trabajaba en un resort de Punta Cana (República Dominicana), contaba a AS la situación de su país:
“La capital es una prisión, está rodeada por las pandillas. Y nosotros estamos dentro. No podemos ir al colegio, no podemos dormir ocho horas como se hace normalmente, igual dos o tres, lo que tarda en escucharse un tiroteo. Mi familia vive cerca del aeropuerto. El otro día, mi madre me llamó al escuchar disparos, estaba llorando y escondida debajo de la cama. Mi hermana pequeña tiene 14 años y lleva años viviendo en la misma situación. Va a la escuela con cuidado, escucha tiroteos entre pandillas, hay secuestros y violaciones. Me encantaría sacar a mi familia de allí, pero no puedo”.


