El ex primer ministro Naftali Bennett anunció que recomendará al rival de Netanyahu para formar gobierno en Israel
Gadi Eisenkot, quien lidera una de las principales fuerzas opositoras y fue jefe del Ejército israelí, reunió 21 respaldos frente a los 12 de B’Yachad. Su eventual llegada al poder dependerá de las negociaciones para construir una mayoría parlamentaria
Desde B’Yachad señalaron que Bennett asumió un compromiso durante la campaña electoral y que ahora actúa en consecuencia. El comunicado sostuvo que el ex primer ministro dejó en claro que respetaría la decisión expresada por los votantes.
Eisenkot también enfrenta una decisión sobre el eventual respaldo de las agrupaciones árabes israelíes, cuyo desempeño electoral les otorgó una posición relevante en la nueva distribución de fuerzas. Su participación podría resultar determinante para construir una mayoría alternativa a la de Netanyahu.
Los ciudadanos árabes de Israel representan aproximadamente el 20% de la población. Se trata, en gran medida, de descendientes de los palestinos que permanecieron en el territorio tras la creación del Estado israelí en 1948.
En ese contexto, las autoridades electorales intentaron separar las acusaciones políticas de la investigación abierta por un posible financiamiento extranjero. El jefe del Comité Central Electoral, Noam Sohlberg, aseguró que las averiguaciones no ponen en duda el resultado general de los comicios.
La investigación fue solicitada por el propio organismo electoral y quedó en manos del Shin Bet, el servicio de seguridad interior israelí. El objetivo es determinar si el partido árabe Raam recibió dinero procedente de Qatar, una acusación que tanto la agrupación como el gobierno qatarí rechazaron.
El dirigente de Raam, Mansour Abbas, negó cualquier vínculo con el supuesto financiamiento y manifestó su disposición a que se investiguen los hechos. Qatar, por su parte, calificó las acusaciones como “ridículas y peligrosas”.
Sohlberg difundió un mensaje junto al jefe del Shin Bet y al fiscal general para transmitir garantías sobre la validez de la votación. “Su elección en las urnas será respetada”, afirmó. También explicó que, aunque las denuncias debían ser examinadas, hasta ese momento no existían conclusiones que justificaran cuestionar el proceso.
“Las sospechas siguen siendo sospechas”, remarcó el magistrado, quien agregó que las autoridades revisarán los señalamientos para establecer qué ocurrió. Incluso si las irregularidades denunciadas llegaran a confirmarse, sostuvo, eso no modificaría la integridad del procedimiento electoral ni sus resultados generales.
El funcionario también rechazó que las acusaciones contra los partidos árabes se utilicen para desacreditar la participación de sus votantes. “Los ciudadanos que acudieron a las urnas ejercieron su derecho democrático”, afirmó, y consideró positivo el aumento de la concurrencia electoral en todas las comunidades.


