De las sociedades por afuera a la pelota parada: las claves tácticas de Boca para dominar a River

El Xeneize encara una nueva edición del Superclásico con todo por ganar, pero también por perder. La receta para imponerse desde el juego tendrá muchos ingredientes.

Lucas Sotelo
TyC
La tentación por rehuirle a la táctica y apuntarle al ruido es inevitable. Después de todo lo que se ha hablado en la semana, ya está aquí el Superclásico. Para Boca, único equipo vivo en todos los frentes, puede ser el principio de la consumación de lo tan ansiado y negado en estos años: volver a ser campeón. Si quiere lograrlo, obviedad en un juego infinito como el fútbol, deberá equivocarse poco y acertar mucho. A continuación, algunas de las claves que pueden desatar su triunfo en la Bombonera.

Cómo lo puede lastimar Boca a River

  • Las pequeñas sociedades por afuera: el mayor fuerte del Boca post-lesión de Tomás Aranda. Si Lautaro Blanco es determinante con sus subidas por izquierda, la presencia de Sebastián Villa apunta a fijar y a hundir a Montiel para generarle espacios al "3" y buscar la pegada del colombiano en centros cruzados; del otro lado, las internadas de Alan Velasco (a la práctica, un cuarto volante en reemplazo de Leonel Flores, más delantero y explosivo en el mano a mano) harán lo propio con Leandro Lozano. Laterales de ataque, extremos de maniobra. Alternar zonas y espacios en el momento indicado marcará diferencias.
  • Paredes para circular y lanzar, Merentiel para picar: el capitán es el ancho de espadas del Xeneize. Con sus caídas a la altura de los centrales para generar superioridades en salida, romper la presión de River dependerá mucho de su primer pase aclarador. Arriba, una Bestia muchas veces apurada pero siempre sospechosa (de gol). Ante una línea defensiva Otamendi-Martínez Quarta endeble a campo abierto por perfiles y velocidad, las pelotas en largo de Paredes para sus desmarques pueden dar alegrías. No sería la primera vez.
  • La bendita pelota parada: centros cerrados o abiertos, al primer o segundo palo o al área grande. Sobran lanzadores (Paredes, Blanco, Villa) y, también, cabeceadores: Lautaro Di Lollo, con un historial que lo favorece a cuestas, llega embalado por el centro; Facundo Jagger Herrera, joven experto en el oficio de defender pero principiante en la anotación, también. El Millonario, mejor en el área rival que en la propia en el juego aéreo, puede padecer esos envíos llovidos.

Cómo lo puede lastimar River a Boca

  • Acuña y Montiel, laterales al ataque: si el Xeneize basa gran parte de su juego ofensivo en sus marcadores de punta, el Millonario deberá hacerlo para no sucumbir a la congestión del centro ni perder sorpresa. Para ello, el despliegue por derecha de Gonzalo Montiel, jugador-sistema desde su regreso, puede darle llegada y pegada desde tres cuartos (y aprovechar el menor retroceso de Villa). Mismo caso para Marcos Acuña, seguramente de proyección más medida y menos exterior, pero con una zurda a la que no conviene cederle tiempo y espacio. Velasco deberá ser voluntarioso en su seguimiento.
  • Almada, Galván, Correa y Beltrán en la entrelínea: el último tercio es zona de promesas para River cuando se juntan los de arriba. Los costados de Paredes y las espaldas de Milton Delgado y Santiago Ascacíbar, motores de la presión y gladiadores en las divididas, pueden serlo también: Thiago Almada y Ángel Correa pueden recibir y conducir; Tomás Galván, romper y estirar desde la izquierda hacia el centro; y Beltrán, que continuaría ganándole la pulseada a Driussi, habilitar de espaldas. Pero en los ex-Atlético de Madrid y su sociedad está el verdadero peligro para un Boca tendiente a partirse.
  • Cortando y corriendo: Blanco y Lozano se proyectan, Delgado y Ascacíbar llegan y Villa y Velasco aceleran. Posiciones altas, espacios amplios. River, que puede alternar entre un 4-4-2 en rombo o en línea (Tobías Andrada, cerca del juvenil y urgente titular Lucas Silva por la lesión de Aníbal Moreno, será clave con su movilidad), tendrá a sus delanteros altos y listos para atacar al espacio. Será tarea de Di Lollo y Herrera corregir y frenarlos antes de que lleguen al arco de Álvaro Montero, mejor sobre la línea que lejos de ella.
  • La llegada de Montiel para el 1-1 contra Sarmiento, vía que puede sufrir Boca.

Lo que suceda este domingo a la tarde dependerá de mucho más que un par de decisiones arbitrales. Juego de relaciones en permanente cambio, el fútbol viene favoreciendo más a Boca que a River pero no asegura nada: quien falle menos y acierte más se quedará con el Superclásico. Con él, también con la alegría o la tristeza de millones.

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