Barcelona-Aston Villa A ritmo de Premier en la Champions
El Barça somete al Aston Villa a base de intensidad y transiciones. Dos goles de Raphinha y uno de Lamine. Partidazos de Fermín y de Cubarsí ante un rival exigente. Rodri se retiró con molestias en el gemelo.
Cuando Flick coge un carril es como el baturro en la vía del tren, que yendo al paso en borrico entre los raíles teniendo a la locomotora detrás pidiéndole paso iba diciendo eso de “chufla, chufla, que si no te apartas tú...”. Flick encontró a Fariñas como lateral derecho para completar su once ideal y con ese va hasta el infinito y más allá de las rotaciones. Sea cual sea el siguiente rival. Algo ha cambiado desde hace dos semanas en la secuencia de partidos ante el París Saint-Germain y el Madrid que acabaron como el perro de Juan Rana, que mucho corrió para no cazar nada.
Si se trataba de correr, Barça y Aston Villa corrieron bajo la intensa lluvia como posesos desde el inicio de un partido que por el escenario podría haberse jugado perfectamente en Birmingham. Fue un partido de Premier de los de antes de inicio a fin. Lo que quiere decir que era un partido más del estilo Fermín que del estilo Pedri. Y entre medias, Rodri era el que se adaptaba a las circunstancias mejor que nadie. Hasta que lo pagó.
Salió el Villa aplicando la receta del Real Madrid y del PSG del marcaje individual en el centro del campo, pero con una presión más alta que el Barcelona superó después de unos primeros minutos de sufrimiento gracias al aplicar el mismo remedio. Una recuperación de Lamine Yamal en el área contraria después de una falta muy dura de Buendía que le dejó medio cojo se convirtió en el primer gol del partido tras un error de Gomes. Un gol que el crack blaugrana logró cojeando tras el estacazo del argentino.
Tras conseguir el gol de la ventaja, el Barcelona aplicó el protocolo de perfecto anfitrión que usualmente utiliza para martirizarse en estas ocasiones: le concedió tres ocasiones seguidas al rival para empatar. Dos de ellas en sendos saques de esquina que el equipo de Flick sigue defendiendo como un grupo de alevines.
Toda la debilidad del Barcelona cerca del área de un Joan García muy atento a las salidas del área para achicarle el espacio a Nico Jackson se convertían en una rabia voraz en el territorio rival, donde los delanteros del equipo blaugrana apretaban las turcas a los ingleses. Ahí, Fermín disfrutaba como cerdo en charca. Choques, balones divididos, faltas empujones..., mientras que otros como Pedri apenas sabían cómo intervenir en la escena. Nadie les daba la frase al siguiente actor para lucirse en el césped y en modo inerte, se quedaban callados los socios. Mención aparte merece Raphinha, que sin tocar una bola siguió corriendo como un loco para perseguir los desmarques habidos y por haber en todas las presiones, a menudo inútiles. Pero todo tiene su premio.
Lluvia, ritmo frenético y partido de ida y vuelta fueron las tres condiciones que marcaron una primera parte que dejó el partido peligroso para ambos bandos como si fuera un capítulo de Peaky Blinders En los movimientos de dos estrategas como Flick y Unai estaba el futuro de un partido que no estaba ni mucho menos cerrado. Esperaba más navajazos.
El primer cambio en el Barça llegó obligado. Rodri se quedó en el banquillo por molestias en el gemelo y Bernal salió a escena. Por suerte para el Barça y para demostrar a Flick que no pasa nada si no está el madrileño, que es necesario, pero no imprescindible.
Si hay que entender algo como inamovible, ese es Raphinha. Su primera parte fue un homenaje a Sísifo, el mito aquel que subía una piedra a la cima de una montaña para después dejarla caer y regresar a la ardua tarea. Ese fue el resumen de su primera parte para el brasileño, que en el segundo tiempo recibió su premio con dos goles. El primero, que significó el 2-0 en el minuto 53 después de la enésima jugada de furia de un jugador como Fermín nacido para estos partidos. Fue el brasileño también el que archivó el partido al marcar el 3-0 después de una jugada de Cancelo, sublime en el ataque y tremebundo en el repliegue y ahí el duelo se dio por finalizado a falta de más de media hora pare el final.
Ya tocaba pensar en el Atlético de Madrid. Raphinha, Pedri y Fermín desfilaron hacia el banquillo y solo Lamine Yamal siguió intentando marcar el cuarto en un día en el que el Barça logró, al fin, mantener la portería a cero, una conquista más importante que la de haber jugado a ritmo de Premier League un partido de Champions que le da a al equipo de Flick argumentos suficientes para quitarse todos los complejos de ser un equipo poco fiable.


