B. Dortmund - Betis / El Betis se atasca en Dortmund

El equipo verdiblanco pierde su primer duelo de esta Champions ante un Fabio Silva resolutivo. Pellegrini buscó la reacción con Isco y Ruibal, pero no bastó.

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El Dortmund puso freno al pleno europeo del Betis en un duelo en el que no bastó con una versión a medias de los verdiblancos. Fabio Silva anotó un gol y asistió en otro para desarbolar un plan de Pellegrini en el que decidió prescindir de Isco. Ese plan B no funcionó. Por mucho que Ruibal mantuviera el sueño cuando firmó el empate provisional. Por mucho que Abde siga siendo un huracán.


No tardó ni tres minutos el Dortmund en dar su primer aviso. Valentín, el elegido por Fran García, erró un control para posibilitar que Ryerson penetrara por la derecha y sirviera un pase al área que no alcanzó Guirassy. La escena era clara: los dos querían vértigo. La siguiente sería para Abde, cuyo servicio no encontró a Parrott. Había espacios e intensidad. Y todos querían el balón. Ceballos lo pausaba. Bellingham lo aceleraba. A Guirassy se le marchó su primer remate a las nubes mientras Pellegrini trataba de corregir algunos detalles tácticos de su plan. El Betis ya vivía de los espacios y uno lo cazó Parrott para hacerle un regalo a Antony de gol, pero el fuera de juego del irlandés lo anuló todo.

Había una partida de ajedrez sobre el césped del Signal Iduna Park. Con Abde dañando por su lado. Con Bellingham probando desde la lejanía. Con Parrott pivotando. Con Fabio Silva esperando. Pero los daños del Dortmund llegaban por sus alas. Con dos carrileros que parecían no estar en el radar de Pellegrini. Ryerson protagonizó su enésima internada a los 20 minutos y sirvió un pase de la muerte para que desde la izquierda apareciera Svensson, que se topó con una parada casi milagrosa de Álvaro Valles. El Betis jugaba con fuego.

Con Ceballos firme en la calma, la luz llegaba con Abde. El marroquí recibía, encaraba, regateaba y regalaba toda la brillantez ofensiva de los verdiblancos. Pero ni su disparo encajó ni encontró aliados cuando quizás los necesitaba. Kovac tembló cuando se quedó sin Guirassy y tiró de Karetsas. El equilibrio parecía inevitable. Había méritos a medias sin que nadie apretara el botón de lo diferencial.

La reanudación trajo malas noticias para el Betis: el Dortmund recicló su pegada. Karetsas, dañino entre líneas, encontrar al indetectable Ryerson para que éste sirviera un buen centro a Bellingham. Valles salvó su remate, pero no pudo obrar el milagro con el posterior toque de Fabio Silva. El ex de Las Palmas fusilaba al ex de Las Palmas.

El Betis tardó en reaccionar. Su afición le pidió más y la del Dortmund demandó locura a su equipo. Bellingham aparecía con disparos desde cualquier ángulo, Svensson remató otro balón sin brillantez y Natan salvó en el área más de una acción providencial. El Betis no respiraba y Pellegrini llamó a Isco. También a Aitor Ruibal, el chico que había regresado hace unos días tras una lesión de cinco meses.

Y fue Ruibal el que levantó la mano para sacar al Betis de su dolor, aunque fuera de forma momentánea. En su primera aparición rompió a su marcador, en la segunda entregó un pase magistral a Ortiz y en la tercera remató a la red un centro de Abde. El equilibrio llegó y el Dortmund volvió a apretar el acelerador.

Bellingham ya tenía pesadillas con Álvaro Valles cuando éste volvió a sacar una mano milagrosa al remate del hermano de Jude. Pero el huracán germano parecía haberse activado de nuevo: Fabio Silva condujo con una diagonal de mérito y cedió a Karetsas para que éste recortara y lanzara un disparo que sorprendió a Valles. El rinconero también es humano.

El cierre invitaba a más. Isco quería mandar. El Dortmund prefirió correr. Morante entró en escena y Ruibal se colocó como nueve. Pellegrini necesitaba fútbol cuando lo que ya primaba era el corazón. Lo intentó hasta el cierre con sus armas, con su coraje y con las carreras de Morante. Pero ya era tarde. El pleno de este Betis en la Champions se topó con un Dortmund superior.

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