Vitinha siempre ha sido un imposible
El centrocampista sienta cátedra en el PSG sin ser una posible opción de mercado. Ni para la Premier ni para el Madrid ni para nadie.
La cadencia ganadora y la sensación de poderío que transmite el juego del PSG establecen una distancia visible respecto al resto de sus competidores. Al Barcelona le tocó sufrirlo; una semana antes le pasó al Manchester City. Se trata de un éxito colectivo, administrado con inteligencia por Luis Enrique, que tiene también raíces individuales. Vitinha (26 años) emerge como uno de esos nombres propios que explican por qué hoy el PSG se sitúa en un estado superior.
El portugués pertenece a la singular raza de jugadores que gobiernan partidos. Lo hace desde su racionalidad con la pelota, pero también desde la estabilidad y el despliegue físico. Esa autoridad con la que se desempeña motiva que sea una pieza de lujo para Luis Enrique y atraiga las miradas del mercado. Sin embargo, no se atisba posibilidad alguna de que pueda dejar el PSG a corto plazo. La institución parisina se niega en rotundo a negociar su salida y Vitinha tampoco ha trasladado nunca su intención de apostar por un cambio de aires. Es un imposible para el resto de los clubes.
Desde su entorno trasladan que Vitinha está muy feliz en el PSG y mantiene el anhelo de seguir ganando títulos. Su carrera está en manos de Jorge Mendes, acostumbrado a liderar operaciones de extraordinaria entidad financiera y complejidad. En el caso de Vitinha, el superagente portugués siempre cierra, al menos por ahora, las puertas a posibles interesados por la voluntad del futbolista de continuar en el PSG. Nunca ha sido una opción de mercado para nadie, ni para el dinero de la Premier ni tampoco para Real Madrid o Barcelona.
Durante mucho tiempo se le ha relacionado con el club blanco. En el Madrid hay coincidencia entre dirigentes y técnicos en que sería un fichaje ideal para el centro del campo, pero nunca se ha hecho un movimiento concreto por él. Además, el respeto al PSG es máximo y los rumores que hubo en torno a una posible llegada fueron más un deseo de la afición blanca que una realidad.
Vía de escape
Vitinha tiene contrato hasta 2029 y está valorado en 140 millones. No tiene cláusula de rescisión, al estar prohibidas en Francia, aunque siempre se ha hablado de la existencia de un contrato privado que pudiera facilitar su salida en caso de que se decidiera por ella. De todos modos, el cambio reglamentario que ha aprobado la FIFA de cara al próximo año obligará a que todos los jugadores tengan una cláusula de salida que les libere de su compromiso.
Ni ese nuevo marco parece que pueda agitar el futuro de Vitinha. Se siente comodísimo en el PSG y es el mejor alumno de Luis Enrique. Los elogios públicos de su entrenador, que también recibe en privado, son una muestra del grado de confianza que le tiene, en contraposición a lo que le ocurre en Portugal, donde su rendimiento no alcanza la importancia que sí tiene en el PSG. Esa diferencia entre su selección y su equipo abunda en la idea generalizada de que Luis Enrique hace mejores a todos sus jugadores, un mantra que va de boca en boca y sobre el que coincide buena parte de la gente que está metida de lleno en el mundo del fútbol.
Pese a la naturaleza cambiante del negocio, Vitinha se ve por mucho tiempo en el PSG. El magisterio que ofreció contra el Barcelona engatusa a cualquiera, pero el contexto y los hechos pasados auguran que todavía le quedan más recitales por dar en París.


