Uno de cada 12 influencers latinoamericanos tiene al menos la mitad de audiencia sospechosa
HypeAuditor analizó 2.9 millones de cuentas públicas de influencers de la región en Instagram
InfobaeUn estudio de HypeAuditor reveló que uno de cada 12 influencers latinoamericanos cuenta con al menos el 50% de su audiencia clasificada como sospechosa. El análisis abarcó aproximadamente 2.9 millones de cuentas públicas de la región en Instagram, sin incluir perfiles de marcas, y con un mínimo de 1.000 seguidores cada una.
La investigación distingue el nivel de riesgo según el tamaño de la comunidad de cada creador. Entre los microinfluencers, con un rango de 10.000 a 50.000 seguidores, el 8.8% de los perfiles presenta esta proporción elevada de audiencia sospechosa. Entre los nanoinfluencers, con entre 1.000 y 10.000 seguidores, la cifra se ubica en 8.2%. En contraste, entre los creadores con más de un millón de seguidores, la proporción cae a apenas el 0.7%.
Las categorías vinculadas a compras concentran más riesgo
El estudio identificó que ciertos nichos de contenido presentan mayor incidencia de casos extremos de audiencia sospechosa entre los microinfluencers. Las categorías de “Accesorios y joyería”, “Ropa y outfits” y “Alimentación y cocina” figuran entre los segmentos con mayor presencia de este tipo de cuentas.

María Marques, gerente de Marketing para América Latina de HypeAuditor, explicó que la naturaleza del contenido puede incidir en el nivel de riesgo asociado a la audiencia de un creador.
“La categoría del creador puede cambiar considerablemente el nivel de riesgo de su audiencia. Los segmentos que generan mayor alerta son precisamente los nichos más cercanos a las decisiones de compra del público, donde suelen abundar las campañas, las publicaciones patrocinadas, los sorteos y las acciones orientadas al crecimiento”, afirmó Marques.
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Uruguay, Chile y Argentina lideran la comparación por país
El informe también desagregó los resultados por país. Uruguay encabeza la lista con un 11.1% de creadores cuya audiencia es sospechosa en al menos la mitad, seguido por Chile, con 9.8%, y Argentina, con 9.6%. En el extremo opuesto, Puerto Rico registra la proporción más baja, con 4.5%.

México, que concentra la base de creadores más amplia del estudio con 552 mil perfiles analizados, se ubica en un 6.6%, por debajo del promedio regional que arroja la proporción de uno en doce.
Qué define a una cuenta como sospechosa
La organización precisó que su clasificación de audiencia sospechosa no se limita a la presencia de bots. También incluye perfiles falsos o robados, así como cuentas que exhiben comportamientos atípicos.
Entre estos se cuentan los comentarios vacíos o repetitivos, patrones inusuales al seguir otras cuentas y la participación en grupos de intercambio de interacciones, donde los influencers acuerdan interactuar entre sí con sus publicaciones para elevar artificialmente el engagement.

La recomendación para las marcas al elegir influencers
El informe plantea que el hallazgo refuerza la necesidad de evaluar cada perfil individualmente antes de seleccionar creadores para campañas de marketing y publicidad, más allá del número total de seguidores.
Según Marques, las empresas suelen inclinarse hoy por creadores con comunidades más pequeñas, tanto por sus tarifas más accesibles como por su vínculo más directo con el público, lo que puede traducirse en tasas de engagement superiores a las de influencers con más de un millón de seguidores.
“Nuestro reporte muestra que las marcas deben ir más allá del número de seguidores: es necesario analizar cada perfil de forma individual y compararlo con otros similares, del mismo rango de seguidores y categoría, para entender la calidad de su audiencia”, agregó la ejecutiva.

El caso de una influencer falsa creada con inteligencia artificial
Un ejemplo extremo de los riesgos asociados a los perfiles simulados es el de Emily Hart, una cuenta que se presentaba como una enfermera estadounidense de valores cristianos y discurso patriótico, pero que en realidad no existía.
Detrás del perfil se encontraba un estudiante universitario en India, que utilizó herramientas de inteligencia artificial para diseñar el personaje, ganar seguidores y ofrecer fotos supuestamente exclusivas a cambio de dinero, con lo que llegó a pagarse su carrera de medicina.


