Un triunfo, otra decepción
Ante el peor de los 30 equipos, el River de Ponzio bajó su rendimiento incluso en relación a la derrota ante Huracán. La goleada anunciada ante Estudiantes de Rio Cuarto casi termina en empate.
Con 12 puntos ganados sobre 15 en juego, el ciclo de Leo Ponzio corre de atrás para cumplir una misión muy difícil: recomponer un 2026 en el que la llegada a la final del Apertura contrastó con la suma de varios desastres, en especial el comienzo del segundo semestre tras el error dirigencial de enviar a más de 10 jugadores al container sin antes haberse asegurado a sus reemplazantes. El 1 a 0 no supone un gran aporte: a lo más difícil, conseguir el gol antes de los 10 minutos, le siguió una producción de poco vuelo, en especial en el segundo tiempo. La goleada anunciada nunca llegó.
El triunfo ante Estudiantes de Rio Cuarto, un rival que no pateó al arco pero que estuvo a tiro del empate hasta el final, no da margen para la euforia aunque al menos acomoda en parte la tabla para lo que resta del año: es tan malo el Clausura de River que todavía no está entre los 8 primeros que clasifican a los octavos de final. El partido pendiente ante Sarmiento se convierte en un asunto de Estado.
En lo individual, la noche dejó -en medio del tedio- algo de Marcos Acuña, algo también de Lautaro Pereyra y poco más. Sin conexión de juego, el River de Ponzio incluso dejó una imagen mas decepcionante que cuando perdió injustamente ante Huracán.
Si el parate perjudicó al equipo o simplemente este es el techo se sabrá el miércoles en Junín, cuando River continúe su operativo salvataje del año, un 2026 por ahora en el subsuelo aunque todavía con final abierto.


