Un juez alemán ordenó la prisión preventiva del ex jefe de los servicios secretos por presunto espionaje

August Hanning habría comprado unos 2.000 documentos reservados del servicio de inteligencia exterior y los habría usado en su consultoría privada. El caso reabre el debate sobre los controles a los exfuncionarios del sector

Hanning fue detenido el martes 6 de octubre junto con su antiguo jefe de gabinete en el BND, identificado por la justicia alemana como Manfred D. El mismo magistrado dictó orden de arresto contra este hombre de 64 años, jubilado en marzo, que no ha respondido a las consultas de la prensa a través de su abogado.

Según la Fiscalía, ambos pactaron en 2010 que Manfred D. sacaría información reservada del servicio a cambio de dinero. Hasta junio de 2022 habría entregado a Hanning unos 2.000 documentos, algunos clasificados, que este habría empleado en su consultoría privada. Con material calificado como secreto, añaden los investigadores, Hanning redactó un análisis escrito para un empleado de un organismo de seguridad extranjero.

La Fiscalía no ha identificado el país destinatario. El diario Der Spiegel informó que los investigadores examinan un vínculo con un agente de Azerbaiyán y tratan de establecer si el análisis llegó a su destino. Bakú lo desmiente. Su consejo de medios y radiodifusión negó cualquier relación con Hanning y atribuyó la información a una operación de desinformación para dañar los lazos con Alemania.

Agentes de policía abandonan el Tribunal Federal de Justicia en un vehículo tras la detención del exjefe de inteligencia exterior de Alemania, August Hanning, bajo sospecha de tentativa de traición y obtención de secretos de Estado, en Karlsruhe, Alemania, el 7 de octubre de 2026 REUTERS/Heiko Becker
Agentes de policía abandonan el Tribunal Federal de Justicia en un vehículo tras la detención del exjefe de inteligencia exterior de Alemania, August Hanning, bajo sospecha de tentativa de traición y obtención de secretos de Estado, en Karlsruhe, Alemania, el 7 de octubre de 2026 REUTERS/Heiko Becker

El abogado de Hanning admitió ante el diario Die Welt que su cliente poseía documentos confidenciales. Negó, sin embargo, que transmitiera su contenido en perjuicio de Alemania y, aún más, que lo hiciera a cambio de dinero.

Hanning dirigió el BND durante el Gobierno de Gerhard Schröder y supervisó la investigación sobre los terroristas del 11 de septiembre de 2001 que habían estudiado en Hamburgo. Después fue secretario de Estado en el Ministerio del Interior hasta 2009 y fundó con su esposa la consultora Hanning Consult.

Su nombre ya figuraba en otro expediente. Desde la primavera de 2025, la Fiscalía de Hamburgo lo investiga por el caso Block. La empresa de seguridad que dirigía con un policía retirado habría planeado en 2022 un intento fallido de sacar de Dinamarca a dos hijos de la empresaria Christina Block, hija del fundador de la cadena Block House.

Los fiscales examinan, además, si participó en el secuestro consumado de los menores en la noche del 31 de diciembre de 2023. Según la Fiscalía de Hamburgo, el encargo se pagó con más de 100.000 euros (alrededor de USD 115.000).

Una vista general muestra la sede del Bundesnachrichtendienst (BND), el servicio de inteligencia exterior de Alemania, tras la detención el martes del exjefe del BND August Hanning bajo sospecha de intento de traición y obtención de secretos de Estado, en Berlín, Alemania, el 6 de octubre de 2026 REUTERS/Annegret Hilse
Una vista general muestra la sede del Bundesnachrichtendienst (BND), el servicio de inteligencia exterior de Alemania, tras la detención el martes del exjefe del BND August Hanning bajo sospecha de intento de traición y obtención de secretos de Estado, en Berlín, Alemania, el 6 de octubre de 2026 REUTERS/Annegret Hilse

Hanning rechaza esas imputaciones por medio de su defensa y no figura entre los siete acusados del juicio que se celebra en Hamburgo desde julio de 2025. Según The Guardian, las pesquisas de ese caso llevaron a los fiscales a la sospecha de espionaje.

Marc Henrichmann, presidente de la comisión parlamentaria que controla a los servicios de inteligencia, dijo que aún se desconoce el alcance de lo ocurrido y que hay que recuperar la confianza en el BND. Su comisión había cuestionado antes las consultorías de exfuncionarios del sector, pero le respondieron que obstáculos legales impedían limitarlas. Konstantin von Notz, vicepresidente del órgano, reprochó al Ministerio del Interior, a cargo de Alexander Dobrindt, la falta de una posición clara.

Analistas lo describen como el mayor caso de espionaje desde el fin de la Guerra Fría y lo comparan con el de Günter Guillaume, el espía de la Stasi, el servicio secreto de la Alemania comunista, infiltrado en el Gobierno de Willy Brandt, cuya revelación forzó la renuncia del canciller en 1974.

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