River y una chance de oro para remendar un año muy pobre (o terminar de arruinarlo)
Encaminado a los octavos de final del Clausura con una gran recuperación desde el interinato de Ponzio, el discreto 1-0 contra Racing ya forma parte del pasado: River necesita arruinarle la tabla anual a Boca para darle una primera alegría a sus hinchas.
El ciclo de Leonardo Ponzio, aun con Ramón Díaz en las gateras, se alimenta con mayoría de triunfos con sabor a poco -pero que igual suman tres puntos- como ya había ocurrido en el inicio de la era de Eduardo Coudet. Mejor en los números que en el juego, el River del técnico interino más querido suma 19 puntos sobre 24, una enorme cosecha que enderezó la clasificación a los octavos de final del Clausura pero igual insuficiente para pelear la tabla anual hasta la última fecha. El desbande en el regreso del receso del Mundial, tras el efecto container y la peculiar pretemporada con poquísimos jugadores, River lo sigue pagando.
Con un discreto partido colectivo, el 1-0 contra Racing se justificó en la historia de paternidad y en el peso de las individualidades. También dejó algunos puntos propios: 1) la enorme dependencia de Ángel Correa, por lejos el mejor jugador de River; 2) el todavía escuálido aporte de Thiago Almada; 3) la sequía de los delanteros remendada por los goles de los defensores, Marcos Acuña contra Estudiantes de Río Cuarto, Gonzalo Montiel frente a Sarmiento y Lautaro Rivero ayer; 4) el paradójico aporte de Lucas Beltrán, un 9 generoso fuera del área pero sin gol y, peor aún, sin remates al arco; y 5) algunas dudas que dejó Santiago Beltrán, aunque con su segundo partido con el arco en cero.
La lesión de Aníbal Moreno, aunque todavía no está descartado para el superclásico, tal vez le dé una oportunidad a Lucas Silva, de buen segundo tiempo ante Racing pero inexperto en partidos grandes. ¿Tobías Andrada tendrá la misión de molestar a Leandro Paredes, el punto flojo de Chacho Coudet en el clásico en el Monumental? Aun a la espera de los octavos de final, Ponzio se jugará mucho este domingo. Caso contrario, Ramón Díaz tiene todos los boletos para 2027.
El River que hasta ahora defraudó siempre en los partidos importantes de 2026 tiene una oportunidad dorada: no le servirá para salir campeón pero, de ganar -o tal vez empatar-, al menos podrá amargarle un festejo a Boca, un punto de partida clave para los octavos de final. Caso contrario, será otro golpe, uno letal, para un plantel que todavía le debe una alegría grande a sus hinchas, por lo menos a costa de la desgracia ajena.


