‘Revuelo’ contra Milito

Racing vive un momento de tensión en la que afición, club y directiva entran en conflicto. Diego Milito, más cuestionado que nunca como presidente.

Héctor Pérez
As
Para Racing el presente se está convirtiendo en un camino pedregoso. Lo que antes relucía colorido y lleno de esperanza, se ha tornado en un camino sombrío en el que pesa cada paso que se da. Las dudas en Avellaneda han crecido desde que Diego Milito se convirtió en el nuevo presidente del club en 2024 -con un 60% de los votos-, y eso se ha tornado en una crispación en la que los aficionados no dudan en reflejarla de cualquier manera.

El Cilindro, estadio que llenó de tantas alegrías sus asientos, se ha convertido en un Coliseo en el que los futbolistas se juegan cada semana su futuro. Y puede que de alguna manera, también la directiva con El Príncipe a la cabeza. El público, soberano, no está teniendo dudas en el presente de la Academia de mostrar su opinión después de los 90 minutos de cada partido. Pulgar en alto o pulgar hacia abajo para determinar si se continúa con un apoyo que, eso sí, hacia el escudo es incondicional.

Parece mentira echar un vistazo atrás y decir con firmeza que Racing se llevó consigo la Copa Sudamericana en 2024. Bailando en el campo, al mando de Gustavo Costas, y generando una intimidación sobre los rivales que le convirtió en un temor para cualquier club del continente -por si competitividad-. Incluidos los brasileños, que en la actualidad dominan con firmeza cualquier sentencia sobre las dos grandes competiciones de Sudamérica. Algo que le llevó también a levantar la Recopa.

Puede que la velocidad en las decisiones -cuestionadas- hayan enrarecido el ambiente alrededor del equipo. Y que Milito, un ídolo de masas en Avellaneda, se haya convertido también en el foco de las críticas por lo que hace respecto a lo que promete. El fichaje de jugadores que no garantizan un rendimiento, la marcha de otros futbolistas que no hay posibilidad de retener... Todo ello, de fondo, con la destitución de Costas del banquillo. Un aficionado que llegó a sentarse tras la línea de cal para dirigir al club de su vida.

Sin buenos resultados, todo se maximiza de puertas para fuera. Mientras los aficionados claman al unísono “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo” -algo que se escuchó en el Cilindro tras la derrota contra Belgrano-, en las entrañas del club se alega que todo el malestar es por los problemas deportivos y no económicos. “Equilibramos en cero las compras con las ventas. No hay un vaciamiento ni hay problemas institucionales”, explicó Diego Cifarelli, tesorero de Racing. Eso sí, entonando un mea culpa por los malos resultados en 2026.

El consuelo en la Academia, posiblemente, pueda evocarse al futuro. Pensando que nada puede ir a peor y que la inversión que se pueda hacer para mejorar el panorama sea acorde a las exigencias de la historia de la entidad y los aficionados. A pesar de que la situación en el fútbol argentino no invita al mayor de los optimismos, con una crisis en la que están tomando parte todas las partes.

Entradas populares