Real Madrid-Leipzig / Al Clásico, cargado de goles

El Madrid encadena su tercer triunfo en Europa con tantos de Bernardo Silva, Güler, Mbappé y Diomande. Vinicius no jugó ni bien ni mal. Courtois, decisivo al principio.

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Nueve puntos de nueve posibles. La Champions es el spa del Madrid, le aísla del estruendo Negreira y de las batallas domésticas y saca sus mejores virtudes, las naturales y las sobrenaturales (no se vayan lejos, vale con Roma). Incluso mejora el humor de Mourinho, capaz de hablar de un árbitro (Kovacs) en los mismos términos que lo haría de Mbappé. El rumano se ganó el elogio, aunque se lo pusieron fácil. En clave Clásico, el equipo dejó mejores sensaciones en la segunda mitad que en la primera para confirmar que tiene más velocidad que paciencia y para eso necesita meter el primer gol. También hubo confirmación de que Valverde es lateral para rato. Desató una riada ofensiva y tuvo tiempo hasta para defender.


Güler cumplió los pronósticos de jugador en cuarto creciente, Mbappé metió su gol, Diomande su golazo y Vinicius no jugó ni bien ni mal, que en su caso es decir poco. Nunca resultó indiferente. Aquel jugador emprendedor, rupturista y feliz sigue desaparecido. Y para que todo saliera bien al final hubo que apelar a Courtois al principio. El día de la marmota.

Al Clásico, cargado de golesBernardo Silva abrió así el marcador.Associated Press/LaPresse

Salieron Vinicius y diez más, lo anunciado por Mourinho, que hizo que se notara que el brasileño sigue en garantía pese a sus últimas actuaciones y también que el domingo hay un Clásico. Así que no cambió el plato principal (Courtois, Valverde, como lateral, la nueva normalidad, Bellingham, Mbappé e incluso Güler, neoimprescindible), pero sí la guarnición. Entraron Rüdiger y Carreras, más un eje inédito en partido oficial, Bernardo Silva y Camavinga, motor híbrido. Solo hicieron pareja en el Teresa Herrera. No les esperen de salida en el Camp Nou, aunque son piezas que encajan. Sin la pelota, el francés adelantó su posición para estorbar a Seiwald en la salida. Con ella, fue Bernardo Silva, el creativo del dúo, quien ocupó el puesto de centrocampista avanzado.

Sin Diomande

Diomande se quedó en el banquillo y así Mourinho se ahorró el morbo y quizá un debate. No parece el momento de hacerle coincidir con Vinicius, al menos hasta que el brasileño salga de su agujero, por si el Bernabéu, vigilante jurado, o vigilante y jurado, para ser exactos, cae en la peligrosa tentación de compararles. Cuando entró el marfileño salió él. Sonó a decisión prudente.

Al Clásico, cargado de golesGüler, en pose acrobática, hizo el 2-0.JAVIER GANDUL

Al otro lado, el Leipzig se presentó en Madrid con registros desconcertantes: cuatro victorias en cuatro partidos en casa con 18 tantos anotados; cuatro derrotas en cuatro partidos fuera con un balance goleador adverso de 2-12. El último pinchazo, ante el Bayern, resultó estruendoso (6-1), pero Martín Demichelis, ese técnico por el que pagó al Mallorca su cláusula de rescisión (2,5 millones), amortiguó mucho la purga: solo tres cambios, uno por línea. Un castigo en grado mínimo.

Portero de oro

Su puesta en escena fue cautelosa, cedió terreno, vigiló mucho y se estiró poco hasta que advirtió que el Madrid, cuyo arranque tuvo cierta frialdad, no era tan fiero como dice su sala de trofeos. Güler fue la excepción, mandón, desequilibrante, comprometido. Está a punto de completar la transición de jugador con encanto a pilar del equipo. Sus primeras diabluras no encontraron rematador, pero despertaron al grupo. Al otro lado, Vinicius, que anda ya con la suplencia en los talones, parecía un punto ciego, como si el polemista se hubiese comido al futbolista, hasta que uno de sus acelerones de antes acabara en remate salvado por Vandevoort (después le pararía otro). Luego invalidó una contra del Leipzig bajando hasta la posición de lateral para hacerse perdonar. Para entonces ya había escuchado pitos de advertencia. Sucedió después de una parada milagrosa de Courtois, en remate a la media vuelta y a traición de Rómulo. No fue casual. Repitió luego en un mano a mano frente a Nkunku. Ese portero es casi un pichichi.

Al Clásico, cargado de golesMbappé firmó el tercer tanto.OSCAR DEL POZO

Al prodigio del belga le siguió el gol de Bernardo Silva, en la mejor acción sobre superficie reducida del Madrid. En muy poco espacio combinaron Mbappé, Valverde y Güler, cuyo disparo se enredó entre las piernas de Vandevoort, para que el portugués, en papel de oportunista oportuno empujase el balón a la red. Un gol de efecto calmante porque, entre unas cosas y otras, el Madrid no se había quedado con el partido y empezaba a verse expuesto a los zarpazos del Leipzig, que como equipo alemán es poco impresionable como visitante. Poco a poco, silenciosamente, le había quitado el balón al equipo de Mourinho y el buen humor al Bernabéu, que lleva mal ver a su equipo bracear en campo propio. Los de Demichelis se fueron en desventaja al descanso por dos razones, la segunda más relevante que la primera: les faltó puntería y no tienen a Courtois.

Cuesta abajo

El gol de Bernardo Silva le hizo perder el tren definitivamente al Leipzig, que en cuanto salió del cascarón obligado por el marcador sacó al Madrid al recreo. Valverde, por fuera, arriba y abajo, y Bellingham, por dentro, provocaron muchos trastornos en la zaga alemana. El segundo gol, a diferencia del primero, llegó con preaviso. El Madrid frecuentaba el área de Vandevoort y acabó sacando provecho, en un centro con música de Bellingham, que cabeceó Mbappé para coger a contrapié al meta y acabó mandando a la red sobre la línea Güler que, como Bernardo Silva en el primer tanto, pasaba por ahí.

Al Clásico, cargado de golesDiomande cerró la cuenta con esta volea.JAVIER GANDUL

Entonces se marchó Vinicius, con aire de futbolista atormentado, para dejar sitio a Diomande, que con dos recortes y con la volea que cerró la goleada se metió a la grada en el bolsillo. El Bernabéu ha cambiado sus afectos. También entró Cucurella, silbado por los aficionados alemanes, que no olvidan aquella Eurocopa de 2024. Tuvieron su castigo con un gol de rosca de Mbappé, el que faltaba en una victoria que acabó en plácida, aunque cosméticamente aminorada por el tanto final de Gomis.

En cifras

  • 2,91 xG del Real Madrid

    El conjunto blanco generó 2,91 goles esperados frente a los 1,44 del RB Leipzig, una diferencia que refleja su superioridad ofensiva durante gran parte del encuentro.

  • 64,3% de posesión

    El Real Madrid monopolizó el balón con un 64,3% de posesión, más de 28 puntos por encima del 35,7% registrado por el cuadro alemán.

  • 18 remates totales

    Los de José Mourinho firmaron 18 disparos frente a los 11 del Leipzig, manteniendo una producción ofensiva constante durante todo el partido.

  • 11 remates a portería

    El Madrid puso a prueba al guardameta rival con 11 tiros entre los tres palos, casi el doble que los seis del equipo visitante.

  • 742 pases completados

    El conjunto madridista movió el balón con autoridad, acumulando 742 pases por los 406 de su rival y una precisión del 91,5%.

  • 1,48 xG de Arda Güler

    El internacional turco fue el jugador más peligroso del encuentro según el modelo de goles esperados, liderando a todos los futbolistas con 1,48 xG y marcando además el 2-0.

  • 116 intervenciones de Federico Valverde

    El uruguayo fue el jugador con más participación en el juego del Real Madrid, alcanzando 116 intervenciones y generando además tres ocasiones.

  • 205 pases en el último tercio

    La presión ofensiva del Madrid quedó reflejada en sus 205 pases en campo rival, muy por encima de los 119 del RB Leipzig.


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