PSG - Barcelona / El PSG sigue al mando

El horizonte del Clásico y las lesiones pesaron en un Barça que rotó mucho. Espectacular graduación de Espart. Lamine Yamal y Doué asombraron con sendos golazos. Los de Flick pecaron de inocentes.

Santi Giménez
As
El París Saint-Germain ganó al Barça como hace una semana ganó al Manchester City (4-2), dos de los equipos que supuestamente, junto al Bayern, amenazan una jerarquía que a día de hoy parece incontestable y que apunta a dinastía si es que el equipazo de Luis Enrique no sufre un bajón o los rivales mejoran mucho en primavera. Porque el Barça es verdad que ha progresado y que por momentos tuteó a los bicampeones de Europa, pero estos siguen estando un peldaño por encima.

El contexto influye y en el Barça también pesó el horizonte del Clásico. Flick tuvo que dosificar jugadores que en una eliminatoria quizás hubieran tenido más minutos. Pero cada uno debe saber jugar sus armas y el Barça se quedó corto de pólvora ante un equipo que es un cañón.

El defensa del PSG recibe un golpe en la cara del mediocentro del Barcelona que le provoca un aparatoso chichón en la frente. Los de Luis Enrique ganan 4-2 al conjunto de Hansi Flick.

Aunque ambos entrenadores quisieron, con razón, quitar hierro a la trascendencia del choque, a estos niveles nadie quiere perder y si hubo rotaciones, estas fueron obligadas. Luis Enrique dispuso su once de las grandes noches a excepción hecha del lesionado Nuno Mendes. En el lado blaugrana, la cosa estaba más malita. Con Christensen, Koundé y Eric de baja, Flick reconoció que el partido no llegaba en el mejor momento. A las rotaciones obligadas se sumó Rodri, que se quedó de inicio en el banquillo para que jugara Bernal. Flick, antes del partido, no habló de molestias pero dijo que “hay que reservarle”.

Y esa reserva de Rodri dejó al Barcelona sin pausa ni salida de balón desde atrás precisamente el día en el que delante tenía a una manada de lobos hambrientos. Nada más empezar el partido el equipo blaugrana tuvo un avance de que iba a ir la noche. En los cinco primeros minutos habían perdido cuatro balones en su campo y el PSG ya había chutado tres veces, una de ellas al palo. Los culés estaban probando la medicina que le aplican a los equipos de LaLiga.



Tras superar la galerna que se le vino encima gracias a Joan García, que desde que jugaba en el Espanyol probablemente no le habían chutado tanto, el Barça empezó a desperezarse y a tratar de amenazar a los locales. El PSG, que en las contras es casi más peligroso que en las presiones, perdió a Dembélé a los 20 minutos por una lesión en pleno esprint. Ferran entró por el francés y nada más pisar el césped tuvo la ocasión de aplicar la ley del ex, pero Joan García, inmenso, evitó el gol.

Con el partido más igualado, el Barça perdió a Olmo por lesión, que había sido de lo mejor hasta el momento. Sin el egarense y con Gordon muy pocho, Raphinha dándolo todo pero llegando un segundo tarde y un Lamine que no encontraba el pase definitivo, Joan García tuvo que superarse a sí mismo para evitar una triple ocasión francesa.

Precisamente, una pérdida de Lamine que quiso jugar sacando la pelota ante un Bernal al que el partido le atropellaba le sirvió a Doué para inaugurar el marcador. El extremo fue un dolor de muelas para el Barça, mientras que en la otra banda Espart se lucía ante Kvaratskhelia.

El Barça tuvo el empate casi a continuación, que evitó Safónov en un uno contra uno ante Fermín y podía irse contento al descanso con el 1-0. Tenía que mejorar.

Y mejoró, pero a la postre no fue bastante. El Barça empezó a ligar jugadas. Espart, que se había comido a Kvaratskhelia en defensa en la primera parte, se lo comió también en ataque cuando en una subida empató el partido. A la jugada siguiente, lo volvió a intentar y cuando el georgiano trató de perseguirle se rompió. También Marquinhos. Fue el momento en el que el Barça decidió pensar en el Clásico y retirar a Bernal, Pedri y Raphinha.

A un equipo como el PSG nunca se le puede dar por muerto porque tiene argumentos hasta cuando lo pasa mal y tirando de oficio, Lucas Hernández puso en ventaja a los de Luis Enrique al rematar un córner en el que le ganó el duelo a un Gordon sin alma.

Lamine respondió con un gol sensacional que dejaba el duelo empatado a diez minutos para el final. Pero ahí es donde se nota que el PSG está un paso por delante de todos los equipos de Europa y que el Barça tomó consciencia de que el domingo se enfrenta al Madrid.

En cuanto Vitinha, con otro tanto descomunal, anuló el empate de la estrella blaugrana el Barcelona empezó a pedir la hora. Y con razón porque en la mente de los blaugrana ya sólo debía de existir el Real Madrid.

Fabián culminó su enorme actuación marcando el cuarto tanto aprovechando el enésimo despiste de Cancelo y el PSG certificó su superioridad en un partido en el que pagó su triunfo con tres lesionados. El Barça se sigue acercando a la excelencia, pero a nivel europeo Luis Enrique ha puesto el listón muy alto.

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