Por qué el bicarbonato puede ayudar a reducir la acidez de la salsa de tomate y qué precaución hay que tener al usarlo bien
El compuesto alcalino puede equilibrar el gusto de la preparación, pero no debe emplearse en conservas ni considerarse una solución médica para el ardor frecuente
InfobaeUna pizca puede modificar una receta cotidiana: agregar bicarbonato de sodio a la salsa de tomate ayuda a neutralizar parte de su acidez y a suavizar el sabor. El recurso es útil en cocina, aunque conviene separar ese efecto de las afirmaciones sobre salud digestiva.
Para qué sirve agregar bicarbonato de sodio a la salsa de tomate y cuánto agregar
El bicarbonato de sodio es una sustancia alcalina. Cuando entra en contacto con los ácidos presentes en la salsa, se produce una reacción que libera dióxido de carbono. Por eso, al incorporarlo, aparecen burbujas o espuma durante unos segundos. El resultado es una salsa con un sabor menos ácido, sin necesidad de añadir azúcar para disimularlo.
Excederse puede dejar un gusto alcalino, amargo o similar al jabón. Además, el bicarbonato aporta sodio. Las advertencias de los productos antiácidos con este compuesto recomiendan consultar a un profesional antes de usarlo si se padece enfermedad renal, hipertensión, insuficiencia cardíaca o si se sigue una dieta baja en sodio. También puede interactuar con medicamentos.

Otros consejos para evitar que la salsa de tomate quede ácida
La materia prima influye en el resultado final. Los tomates maduros suelen aportar un sabor más equilibrado que los verdes o poco desarrollados. En productos enlatados, también conviene revisar la etiqueta, ya que algunas variedades incluyen sal, azúcar o condimentos que alteran el perfil de la preparación.
La cocción lenta ayuda a integrar sabores y a concentrar la salsa al evaporar parte del agua. Sumar cebolla cocida a fuego bajo, zanahoria rallada o calabaza puede aportar dulzor natural, aunque cada ingrediente cambia el gusto y la textura. Estas alternativas no neutralizan químicamente los ácidos, pero pueden disminuir la percepción de acidez.
Para quienes sufren reflujo gastroesofágico, la clave está en reconocer los alimentos que agravan los síntomas propios. El National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases incluye a los tomates entre los productos que algunas personas relacionan con el reflujo, junto con el alcohol, el café, las comidas grasas, el chocolate y los platos picantes.
Ese organismo también señala que, cuando las molestias aparecen por la noche o al acostarse, dejar al menos tres horas entre la última comida y el momento de ir a la cama puede ayudar. Si el ardor, la regurgitación o el dolor al tragar son recurrentes, la recomendación es consultar a un médico en lugar de recurrir de forma sostenida a ajustes caseros.
Los usos del bicarbonato de sodio en la cocina
Además de moderar la acidez de la salsa de tomate, el bicarbonato se usa como leudante en masas que contienen ingredientes ácidos, como yogur, limón o cacao natural. La reacción libera dióxido de carbono y ayuda a que bizcochos, galletas y panes rápidos ganen volumen.
También puede utilizarse en una cantidad limitada durante el remojo o la cocción de legumbres para favorecer su ablandamiento. No obstante, añadir demasiado altera la textura y el sabor. En verduras verdes, una pequeña dosis puede conservar temporalmente el color, aunque puede volverlas demasiado blandas.
En el caso de la salsa de tomate, el bicarbonato debe reservarse para preparaciones de consumo inmediato. No debe agregarse a salsas destinadas a conserva casera, porque elevar el pH puede afectar la seguridad alimentaria. Las pautas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos establecen que los tomates para conserva deben acidificarse hasta un pH de 4,6 o menor.


