Poco juego y muchos nervios

Los problemas del Madrid van más allá de la polémica arbitral, tienen que ver con las dificultades en el juego.

Jesús Gallego
As
Vaya por delante que el arbitraje español está en un momento crítico, con un nivel profesional bajísimo y un desbarajuste de criterios y actuaciones que lleva a la confusión y al desconcierto de todos. Es indudable que el laberinto arbitral, cada semana hay un esperpento, está provocando cansancio y cierto desapego. La Liga corre el riesgo de que el show arbitral termine aburriéndonos a todos. Los árbitros salen más en pantalla que los futbolistas, con eso está dicho todo.

Pero los problemas del Madrid van más allá de la polémica arbitral, tienen que ver con las dificultades en el juego, con el mucho tiempo que lleva sin encontrar un patrón, un estilo que le permita convertirse en un equipo dominador y ganador. No es algo de ahora, pues la impotencia se arrastra de los últimos dos años, pero Mourinho tampoco ha encontrado la fórmula y esa frustración se palpa en los jugadores y en la afición. Todos los años hay cambios, llegan refuerzos y nuevo entrenador, pero el juego no mejora.

En ese ambiente de contrariedad, sin síntomas de una mejoría o una solución inminente, es normal que lleguen la obstinación y el nerviosismo. El público se cansa y pita, el jugador desconfía, el entrenador duda y los partidos se convierten en un caliente galimatías que arde a la menor chispa, que suele ser la del árbitro. Un panorama tan inflamado como el que tiene el Madrid solo se calma enlazando tres o cuatro victorias convincentes y eso, ahora mismo, parece una quimera.

Entradas populares