Poco juego y muchos nervios
Los problemas del Madrid van más allá de la polémica arbitral, tienen que ver con las dificultades en el juego.
Pero los problemas del Madrid van más allá de la polémica arbitral, tienen que ver con las dificultades en el juego, con el mucho tiempo que lleva sin encontrar un patrón, un estilo que le permita convertirse en un equipo dominador y ganador. No es algo de ahora, pues la impotencia se arrastra de los últimos dos años, pero Mourinho tampoco ha encontrado la fórmula y esa frustración se palpa en los jugadores y en la afición. Todos los años hay cambios, llegan refuerzos y nuevo entrenador, pero el juego no mejora.
En ese ambiente de contrariedad, sin síntomas de una mejoría o una solución inminente, es normal que lleguen la obstinación y el nerviosismo. El público se cansa y pita, el jugador desconfía, el entrenador duda y los partidos se convierten en un caliente galimatías que arde a la menor chispa, que suele ser la del árbitro. Un panorama tan inflamado como el que tiene el Madrid solo se calma enlazando tres o cuatro victorias convincentes y eso, ahora mismo, parece una quimera.


