Pedri y Güler, el talento del Clásico
Los cerebros de Barça y Madrid, a pleno rendimiento. El canario es el encargado de evitar un correcalles. Arda le ha dado un giro al equipo desde Roma.
Hay futbolistas, como Lamine Yamal, Raphinha, Mbappé o Vinicius, que pueden decidir los Clásicos con sus goles o sus asistencias. Y después está Pedri, capaz de condicionar el partido sin necesidad de aparecer en la fotografía final de cada jugada. Su influencia es otra y se mide por otros parámetros muy diferentes, pero que, a la postre, son casi igual de decisivos. El centrocampista azulgrana tiene el enorme papel de marcar el ritmo del partido y tratar de imponerlo en cada jugada. Decidir qué posiciones alargar, cuándo es el mejor momento para acelerar y, también, encontrar salidas cuando el Real Madrid intente presionar y encerrar al equipo de Flick.
Pedri, en definitiva, será el encargado de evitar que el Clásico se convierta en un intercambio de transiciones que perjudique al Barcelona, que juega con una defensa muy adelantada y arriesgando, dejando muchos metros a la espalda de sus centrales. Ante el Real Madrid, las cualidades del canario adquieren un valor especial. Para llevarse el partido, el conjunto azulgrana deberá ser efectivo en ataque, pero antes deberá saber conservar la pelota y mover al rival para detectar el momento oportuno para atacar. Si el Barça quiere dominar el duelo ante los de Mourinho, Pedri debe ser uno de sus principales puntos de referencia.
Pedri chuta el balón en el reciente partido contra el Getafe. Alejandro GArcíaEl Madrid destaca por su capacidad para saber aprovechar los espacios, recuperar y atacar con velocidad, aprovechándose de las pérdidas y los errores de colocación. Por eso es tan importante un futbolista como Pedri (y Rodri). Debe evitar pérdidas innecesarias y mantener la estructura que permita al Barcelona defender hacia delante, como quiere Flick. El canario tiene la difícil y exigente misión de conseguir jugar a la velocidad que él imponga y no entregar al Madrid su escenario más deseado: un correcalles.
El eje, para Arda
Güler se ha convertido, ya sin arrojo de duda alguna, en el único y efectivo catalizador del Real Madrid. Roma fue la constatación en piedra. Casi como si fuera un arco del triunfo o una estela más de la columna de Trajano. Otro aire, mucho más dominio de la situación y lo mollar: dos asistencias en la remontada.
Mourinho da instrucciones a Güler durante el partido contra el RB Leipzig. Kiko HuescaDesde ahí, sentarse a ver los efectos beneficiosos de la medicina turca. Contra el Sevilla, el primero en el 4-1 fue del propio Arda. La vuelta a la Champions, suma y sigue. El primer gol blanco, el de Bernardo, no fue del propio 15 madridista pero casi, porque su remate lo paró a la remanguillé Vandervoordt y quedó la pelota a placer para el portugués. Y el segundo, ese sí, sí que fue entero suyo, entrando a la línea de cal casi como un punta, a remachar.
Güler está comenzando a cuajar la sintonía con Tchouameni y también Valverde, con Bernardo uniéndose, pero acaparando responsabilidades. Lo que tantas veces se le achaca al Madrid, dificultad para crear desde el pase en el centro del campo, con él se cumple y cerca del área contraria. En esos tres últimos partidos del equipo de Mourinho, Güler sólo falló tres de los 24 pases que intentó en el último tercio del campo contrario (un 87,5%). Donde es más difícil colocar la pelota porque se hace pupa, el otomano pica.
Y no ha sido un cambio temporal. Como informó AS, Mourinho era reacio a poner al turco en esa posición tan específica, en la base de la jugada, durante la primera parte de la temporada. No es que no confiara en sus capacidades, es que pensaba que aún no era el momento. Pero el partido de Sevilla convenció definitivamente al de Setúbal. El momento es ahora. “Buena solución”, así definió Mou este desempeño organizativo de su joya otomana. Al Camp Nou, con lo que funciona...


