Luis Enrique tenía razón
El asturiano apostó por Lucas Hernández como lateral izquierdo y la moneda le volvió a salir cara. Su equipo sigue siendo una máquina de arrasar.
AsLuis Enrique no es alguien dado a experimentar a la hora de la verdad. Se había barruntado en las últimas horas la posibilidad de que el técnico asturiano utilizara a un centrocampista de lateral izquierdo para subsanar la irremplazable ausencia de Nuno Mendes. No lo hizo. Optó por la experiencia de Lucas Hernández antes que por Lucas Digne, por el que el PSG desembolsó 15 millones de euros para precisamente dar descanso al portugués, con el objetivo de lograr lo imposible: frenar a Lamine Yamal.
El PSG salió a marcar su territorio desde el primer minuto. Acreditando su condición de campeón de Europa, los de Luis Enrique pudieron marcar más de un gol cuando apenas habían transcurrido cinco minutos. Ejerció una presión infernal sobre el Barça, al que le entró el miedo en el cuerpo hasta que el balón comenzó al llegar a las botas de Pedri.
A Lucho le salió todo bien en el primer tiempo. La apuesta por Lucas Hernández no fue en vano. El francés se pegó a Lamine Yamal y no le dejó recibir ni una sola vez. Subido a su chepa, cada vez que el extremo azulgrana tocó el balón, el lateral no le permitió ni respirar.
Hasta que llegó el gol de Désiré Doué al borde del descanso, tras un remate espectacular en la frontal ante el que nada pudo hacer Joan Garcia. En un fútbol actual que delimita cada vez más el talento de los virtuosos y de los osados, el extremo del PSG es una bendición para Luis Enrique.
La segunda parte fue una ruleta rusa en la que, como siempre en los últimos dos años, el PSG salió vivo. Lucas Hernández le dio la razón a su entrenador por enésima vez en toda la noche, con un testarazo inapelable que recordó a esa versión voraz con la que se proclamó campeón del mundo en 2018 siendo un jugador capital para Deschamps.
El Barça no dijo su última palabra. Luis Enrique cambió a Lucas Hernández y dio entrada a Zaïre-Emery. Mediocentro de formación, Lamine Yamal tardó 20 segundos en corroborarlo en la acción que supuso el empate a dos de los de Flick. Pero el PSG, esa máquina de arrasar, ese equipo que te somete hasta el final, ese compendio de jugadores insaciables, firmó un tramo final legendario y se llevó la victoria con dos golazos de Vitinha y Fabián. Otra noche mágica para un equipo histórico


