Levante 0 - Atlético 2 El Atleti no sabe de maldiciones

El conjunto roijiblanco se puso líder momentáneo de la Liga con un partido muy solvente y serio en un campo siempre pesadilla, el Ciutat. El Levante comenzó bien pero se topó con San Jan Oblak. Grimaldo y Giuliano, los goles.

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“This is is Atleti, Atleti, Atleeeti”. En el día de Halloween eso fue lo que se escuchó en el Ciutat. Y eso que los primeros avisos fueron granotas. Dejaban salir los de Luís Castro a los rojiblancos para, en cuanto llegaban a su campo, robarles la pelota y echar a correr hacia Oblak. Etta, principal novedad del Levante, sembrando terror a cada zancada. Al minuto ya había alcanzado las tierras de Oblak para cabecear fuera un balón colgado por Toljan. Picoteaba el Levante como mandaba la tradición del Ciutat, un campo que es siempre una maldición en sí mismo para Simeone y el Atlético.


Las mejores fotografías del triunfo rojiblanco en el Ciutat de València, desde los goles hasta las celebraciones finales.

Los de Luís Castro asomaban sin cesar empujados por Requena, uno de esos futbolistas que siempre miran hacia delante, mientras ejercía de enlace entre el mediocampo y los puntas. Sobre su lomo articuló el Levante este inicio en alto que al Atlético le pilló a contrapie. Le costaba todo a los de Simeone. Correr, jugar, pensar, estar. No conectaba el equipo con Julián ni con Kang-in, la delantera elegida por el Cholo en este mediodía en el Ciutat con amenaza de atragantamiento. Y es que enseguida tuvo que aparecer el santo de siempre en esta historia. Un San Jan que sacó la capa para volar y evitar con una tremenda estirada que un balón de Requena se colara en su portería por la escuadra. La ocasión, tan clara y manifiesta pareció despertar a un Atleti que pareció recordar que, si quiere el título, debe ganar hasta en estadios como el Ciutat, históricamente su particular casa del terror.

Enseguida Baena se frotó la bota para mostrar que es como el bolso de Mary Poppins, con un fondo infinito lleno de magia y maravillas. Amagó con la derecha en la frontal para finalizar picando sobre los defensas la pelota a Hjulmand, quien batió a Ryan. Pero adelantado. No valía. Volvería el 0-0 al luminoso pero no el partido donde estaba. El Atleti había despertado porque también lo hacía Barrios para ponerse el traje de Dios en el centro del campo y hacer rojiblanco el balón. Tunelaron los rojiblancos al Levante percutiendo por la derecha, y la sociedad entre Kang-in y Giuliano, para destrozarlo por la izquierda. Todo volvería a nacer en Baena, quien envió desde la zurda el balón al carril interior. Olasagasti no acertó a despertar. Warning, warning. La pelota suelta en el área grande y un cazador con hambre: Grimaldo con ganas de sacar ese swing de golf con el que celebra los goles. Se hizo con la pelota para, casi sin ángulo, enviarla a la red por la escuadra izquierda como gritando: “Abran paso al líder”. Desde Filipe no tenía el Cholo un defensa con tanta influencia en el juego como éste. Exorcizado el Ciutat y también a la vez la camiseta pijama que se había manchado de derrota en San Mamés. La única fuera.

En cifras

  • 1,25 xG del Levante UD

    El conjunto granota generó más peligro según los modelos de goles esperados, con 1,25 xG frente a los 0,58 del Atlético de Madrid, aunque no logró transformar esa superioridad en goles.

  • 20 remates del Levante UD

    El Levante firmó 20 disparos, casi el doble que los 11 del Atlético, reflejando una propuesta ofensiva más insistente pese a la derrota por 0-2.

  • 30 intervenciones en área rival del Levante UD

    Los locales alcanzaron 30 intervenciones en el área contraria, el doble que las 15 del Atlético, evidenciando una importante presencia ofensiva durante el encuentro.

  • 54% de posesión del Atlético de Madrid

    El equipo rojiblanco controló ligeramente el balón con un 54% de posesión, frente al 46% del Levante, gestionando mejor los tiempos del partido.

  • 563 pases del Atlético de Madrid

    Los visitantes completaron una circulación más fluida con 563 pases, por los 449 del Levante, imponiéndose también en volumen de juego combinativo.

  • 100 intervenciones de Marcos Llorente

    El centrocampista rojiblanco fue el jugador con más participación del partido, acumulando 100 intervenciones y liderando la actividad del Atlético en ambas fases del juego.

  • 13 recuperaciones de Giuliano Simeone

    Además de marcar uno de los goles, Giuliano Simeone destacó en la presión y el trabajo defensivo con 13 recuperaciones, la cifra más alta de su equipo.

  • 0,71 xG de Karl Etta Eyong

    El delantero del Levante concentró la ocasión más peligrosa de su equipo, acumulando 0,71 goles esperados, más de la mitad del xG total de los locales.

Con paso de líder regresó el equipo de Simeone al partido después del reposo. Un Atleti que gana los encuentros que antes le empataban o perdía en la última pelota. Un Atleti que ha comenzado a contar los viajes en victorias. Un Atleti que ya no tiene ni campos malditos. Este Atleti que da gusto verlo jugar. El Atleti-Taca con posesión desde Oblak. El partido lo hacía en el mismo punto: a los pies de Ryan. Marcó Hancko otro gol en fuera de juego después de que Julián enviara una falta desde muy lejos directa a portería, el portero la parase como pudiera y el rechace lo embocara el eslovaco partiendo adelantado. Enseguida Kang-in estrellaría una pelota en la madera con ayuda de Nacho Pérez quien, con el muslo, desvió lo justo el disparo para ese final. La superioridad rojiblanca era tal, en cada aspecto y cada brizna, que de aquel Levante atrevido del principio ya nada quedaba. El equipo de Luís Castro parecía solo un sparring rojiblanco.

En lo más alto de la tabla de la Liga, durante horas, se producía un cambio. El Atleti adelantaba al Barcelona desde mediodía a medianoche. El Atlético solo necesitaba afianzar su victoria en el Ciutat para que Simeone comenzara a repartir descansos con la cabeza en la semana que viene y las visitas de Bayern y Barça. Lo encontró en una jugada colectiva fantástica. Porque eso también lo tiene este Atleti. Sinfonía grupal. El gol fue de un Giuliano en su mejor pose: a la carrera. Su desmarque y finalización, tops. Como la conducción de Baena antes de darle el balón. Y qué bien habían sacado desde atrás entre Pubill, Llorente y Barrios. Chapó. Es un escándalo ver a este equipo jugar. Cómo se mueven, combinan y componen el cuadro dos futbolistas como Barrios y Baena. Y, por si acaso, atrás siempre está esa red de seguridad. La de los acolchados guantes de Oblak. O su pie. Lo mismo da. Está embalsado en milagros. No dejó que el Levante volviera a entrar en el partido porque detuvo con el tibial un tiro a quemarropa de Etta. Ni los cuatro cambios de golpe de Luís Castro ni la juventud arrolladora de Santos, inquietarían a este Atleti solvente y encaminado que no soltaría la victoria. La 344 de Simeone para igualar las de Luis, el techo. Sin que el equipo deje de elevar el suyo propio. La única pesadilla en el Ciutat este día de Halloween fue rojiblanca.

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