Laporta sólo quiere un enemigo
Restablecidos lazos con LaLiga, RFEF, UEFA, EFC y hasta el Atlético en los últimos días, en su diana sólo está el Madrid.
Allá por los años 2021 y 2022, Laporta empezó su segunda era como presidente del Barça en pie de guerra con todos los estamentos. Cruzándose demandas con LaLiga por la inscripción de Gavi, subido con Florentino Pérez al tren de la Superliga que repudiaba Tebas. O enfrentado, cuando apenas llevaba semanas de nuevo en el cargo, a Nasser Al Khelaïfi. En una eliminatoria de Champions, la tensión en el palco del Parque de los Príncipes fue máxima. Ahora, firma un pacto de no agresión para el traspaso de Dro, no pone obstáculos en la salida de Ferran y hace pasillos con él para ser elegido el año que viene vicepresidente de la antigua ECA.
Con la RFEF, ha pasado de aquellos momentos de tensión por la ‘desinscripción’ de Olmo a ser un habitual en las casas de España de Dallas y Nueva York durante el Mundial. Con la UEFA, hasta le ha tocado hacer lobby personalmente con Ceferin cuando explotó el caso Negreira y el esloveno nombró una Comisión Ética para estudiar el caso. También con la amenaza de multa por incumplimiento de fairplay que aún no ha terminado de resolver. Sin embargo, Atlético, LaLiga, RFEF, UEFA o EFC no son instituciones que a día de hoy le hagan torcer el gesto. Laporta ha elegido un enemigo.


