La ofensiva digital
Un ciberataque obliga a Francia a desechar productos frescos y congelados
InfobaeLos ataques contra la logística alimenticia son una realidad inocultable. Los supermercados franceses amanecieron con la obligación de tirar a la basura productos perecederos luego de que hackers se apoderaran de los sistemas de refrigeración de todo el país, estropeando los productos destinados a la venta de las principales cadenas en un sofisticado ciberataque.
Más allá de la turbulencia social en Francia de los últimos días, los conflictos bélicos y la geopolítica han sido atravesados por la digitalidad, potenciada ahora por la nueva carrera armamentista, el uso de la IA para dañar al enemigo.
Los ataques rusos, se han dirigido a bancos, sitios web gubernamentales y empresas privadas, alcanzando incluso a los cajeros automáticos, desconectándolos temporalmente evitando que los ucranianos accedan a su dinero cuando buscaban huir. Pero esto no es todo, Rusia expande su frente de ataque digital al resto del continente.
Las consultas por parte de distintas industrias con sede en el Viejo Continente son cada vez más frecuentes, desde 2022 plantas potabilizadoras y distribuidora de agua, embotelladoras de bebidas y fábrica de comestibles, todos preocupados por la eventual amenaza de Ciberataques rusos sobre sus infraestructuras de OT (Operational Technology) que sustenta la automatización de sus procesos industriales de producción y manufactura, necesitados de mapear urgentemente el grado de exposición y construir la estrategia de defensa temprana.
A poco más de un año del ciberataque que paralizó la producción de automóviles en la planta de Jaguar y Land Rover en Reino Unido durante más de un mes todo indica que ciberdelincuentes rusos podrían ser los responsables del ataque al fabricante de autos que costó a la economía británica u$s 2.500 millones, con otra consecuencia directa la eliminación de hasta 4.000 puestos de trabajo, alrededor del 10% de la nómina global.
Rusia ha preparado estas acciones durante años, enfocando inicialmente a los servicios eléctricos y sistemas de comunicaciones.
Atacar equipos fundamentales de conservación de productos frescos y para el abastecimiento de alimentos es extremadamente grave y no tiene precedentes.
La cadena de suministro tecnológica, los proveedores de servicios críticos, internet de las cosas y las soluciones OT, son puntos de dolor de un ecosistema interconectado cada vez más grande, más complejo y más difícil de controlar y asegurar.
La fiscalía de París confirmó los ataques y señaló que incluso se registraron incendios provocados por el sobrecalentamiento en algunas locaciones.
En la mayoría de las tiendas afectadas no tuvieron más remedio que descartar todos los productos frescos y congelados. Aparentemente el ciberataque tuvo como objetivo a uno de sus proveedores de equipos de refrigeración, desarrollado por un proveedor danés que aparentemente quedó expuesto a una vulnerabilidad afectando a sus clientes que utilizaban firmware obsoleto. La respuesta de manual del fabricante del software expone que desde hace tiempo recomienda a sus clientes que mantengan actualizados y que migren los sistemas antiguos a soluciones de última generación.
Tiendas en Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos han reportado problemas de seguridad, por el momento ningún grupo ha reivindicado la autoría.
Un ataque global podría causar interrupciones de servicios eléctricos, falta de agua, calefacción o acceso a comunicaciones e Internet. Occidente tiene la obligación de prepararse para este nuevo formato de guerra que ahora podría dejarnos sin comer.


