La autoestima de Lunin que explica un caso excepcional
El portero ucraniano tiene un temperamento especial y no se ve inferior a Courtois. El Madrid siempre creyó en él y rechazó todas las ofertas que le llegaron.
A Lunin no se le espera, pero siempre está. No deja de tener su miga las altas prestaciones que ofrece en circunstancias nada propicias. Contra el Barcelona realizó seis paradas, alguna notable como el cabezazo que detuvo a Gerard Martín, y siempre transmitió serenidad y oficio. El partido dice mucho sobre el carácter especial de Lunin y una reputación bien ganada. Nada es fruto de la casualidad en un caso excepcional. Haber logrado cuatro triunfos en cinco Clásicos tampoco lo es.
El gráfico de paradas de Lunin en el Clásico.Resulta extraño que un portero con condición de suplente habitual alcance un rendimiento tan trascendental cuando es llamado a filas. Pero Lunin no es cualquiera. La autoestima y una fe ciega en sus posibilidades explican su éxito poco común. En el vestuario del Madrid subrayan la personalidad de Lunin. Él no se ve inferior a Courtois y cree en sus cualidades por encima de su rol o contexto puntual.
Reservado, siempre con un ojo en la guerra de Ucrania y con un sentido del humor cada vez más español, es un obseso del trabajo, hasta el punto de que a veces le recomiendan desde dentro parar. Lunin cuida todos los detalles de su carrera, reclama vídeos analíticos de sus intervenciones en los partidos y sigue pautas de entrenamiento individual en su propia casa. Hasta en su jardín emula las acciones de un partido y reclama a familiares y amigos que le hagan de sparring. Con Lluis Llopis, preparador de porteros blanco hasta esta temporada, trazó una relación de plena confianza; ahora, con Nuno Santos, el hombre que ha traído Mourinho para ese puesto, también ha cuajado. El abrazo buscado del entrenador portugués tras salir a hombros contra el Barça representó la consideración que tiene dentro del vestuario.
Con el paso del tiempo, Lunin ha dejado atrás las dudas (y las voces) que le atormentaban por verse relegado a un segundo plano. Siempre tuvo ofertas para salir, incluso estuvo dispuesto a ello en los veranos de 2024 y 2025, pero ninguna de las propuestas que le llegaron le terminó de convencer.
Apoyo clave
En su entorno más cercano apostaron por un cambio de aires en determinados momentos, a veces de forma insistente, pero Lunin priorizó su estabilidad en Madrid y el estatus reconocido que ha alcanzado en Valdebebas. Jorge Mendes, que dirige su carrera en los despachos, también contribuyó a que se quedara y no tomara decisiones precipitadas. Cuando trasladaba algún ofrecimiento a la cúpula del Madrid, se encontró con una negativa por respuesta. Es por eso por lo que hacía llegar un mensaje de tranquilidad a Lunin y le instaba a continuar.
El Madrid siempre ha otorgado la máxima valoración a Lunin. El club blanco nunca ha querido prescindir de sus servicios y sostiene que es la mejor alternativa a Courtois. Cuando el belga se lesionó gravemente en la temporada 2023-24 y saltaron todas las alarmas, quedó ampliamente demostrada la valía de Lunin como figura de referencia. El portero ucraniano fue decisivo en el doblete de Liga y Champions. La renovación hasta 2030 que suscribió se entendió, y así es, como otro gesto de confianza mutuo. Lunin cree en sí mismo y el Madrid también cree en él.


