Kompany “Lo de Olise fue una estupidez mayúscula”

Enfado descomunal en el Bayern tras la expulsión en Stavanger. El francés podría ser sancionado por el club.

José Carlos Menzel
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La expulsión de Michael Olise en el empate del Bayern de Múnich ante el Viking Stavanger (3-3) ha provocado una oleada de críticas dentro del conjunto alemán, con Vincent Kompany especialmente contundente. El extremo francés, que ya había visto una tarjeta amarilla, perdió los nervios tras un rifirrafe con el capitán rival, Zlatko Tripic, y le lanzó el balón a la cabeza, una acción que le costó la segunda amonestación. “Esta tarjeta roja es una estupidez mayúscula. Lo hemos hablado claramente. Michael tiene que controlarse mejor. Él lo sabe”, declaró el técnico belga ante los micrófonos de Prime Video, visiblemente enfadado. Kompany lamentó que su jugador perjudicara al equipo en un momento clave y confió en que el incidente sirva de aprendizaje: “Ojalá sea uno de esos momentos en los que uno dice que hemos aprendido de esto y nos hemos hecho más fuertes”.

Harry Kane también se pronunció sobre la acción de su compañero y subrayó la responsabilidad del internacional francés. “Michael está totalmente hundido, pero tiene que asumir su responsabilidad. Debe aprender de esto”, señaló el delantero inglés, consciente de las consecuencias deportivas de la expulsión. Olise se perderá el próximo compromiso de Champions ante el Arsenal, un duelo de máxima exigencia que el Bayern tendrá que afrontar sin su estrella. “Estará destrozado por perderse estos partidos, pero así es el fútbol”, añadió Kane. Mientras tanto, el director deportivo del Bayern, Max Eberl, no descartó una sanción económica interna. Preguntado por una posible multa, respondió que el asunto se tratará “con calma”.

El enfado en Múnich va, sin embargo, más allá de la acción individual de Olise. El Bayern dejó escapar dos puntos después de remontar un 2-0 adverso y ponerse 2-3 por delante, antes de encajar el empate en el minuto 90 como consecuencia de jugar más de un cuarto de hora con diez. Fue una noche negra para Olise, sobre todo teniendo en cuenta que Tripic no dudó en hurgar en la herida del galo. “Es fantástico que un jugador así, que probablemente algún día ganará el Balón de Oro, se haya mosqueado por un tipo de Oftebro y Lyngdal. No debería haber esperado sentirse demasiado cómodo aquí. Y cuando conseguí distraerlo de aquello que se le da excepcionalmente bien, acabó perdiendo los nervios y lanzándome el balón a la cara. Siento que he ganado ese duelo con él”, concluyó el extremo en TV2.

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