Irán intensifica los ataques a buques en Ormuz mientras aumentan los flujos de petróleo y gas
El tránsito de crudo repuntó en las últimas semanas, aunque el aumento de los ataques abre interrogantes sobre la seguridad de la ruta
InfobaeIrán ha aumentado el ritmo de los ataques contra petroleros en el estrecho de Ormuz en los últimos días, justo cuando los envíos de petróleo a través del principal punto de tránsito de energía a nivel mundial se acercan a los niveles previos a la guerra.
Los buques en Ormuz han sido blanco de ataques durante gran parte del conflicto con Irán, aunque con distinta intensidad. Ataques graves anteriores provocaron reducciones momentáneas en los envíos, que a menudo se compensaron con mayores volúmenes en los días posteriores.
El volumen de energía que transita por Ormuz es crucial para la evolución de los precios del petróleo y el gas, especialmente de cara a los meses de invierno en el hemisferio norte. Las recientes subidas de precios han avivado la preocupación de que una presión inflacionaria sostenida pueda provocar un aumento de los tipos de interés en las principales economías.
Cualquier reducción en los flujos a través de Ormuz no haría más que agravar esos riesgos.
‘Miedo e incertidumbre’
“Irán parece buscar un mayor control sobre el estrecho de Ormuz mediante uno de sus instrumentos de coerción más consolidados: el miedo y la incertidumbre”, escribió en una nota Dimitris Maniatis, director ejecutivo de la firma de gestión de riesgos Marisks. “Irán no necesita detener todos los buques; le basta con que el sector marítimo crea que cualquiera de ellos podría ser el siguiente”.
La mayoría de los petroleros que transitan por Ormuz lo hacen a través de un corredor cercano a la costa de Omán. Por lo general, han navegado con sus señales digitales desconectadas, obligando a operadores y analistas a examinar minuciosamente imágenes satelitales y datos de navegación para intentar determinar con exactitud el volumen de suministro en tránsito.

El flujo de petróleo a través de esta vía marítima ha aumentado de forma constante desde el inicio del verano y, la semana pasada, algunos bancos de Wall Street señalaron que los envíos se acercaban a los niveles previos a la guerra. Esta semana, importantes operadores de materias primas afirmaron en el Energy Intelligence Forum de Londres que estiman que los flujos desde Oriente Medio se sitúan en torno al 80% de los niveles registrados antes del conflicto. Este hecho ha contribuido a que el precio del crudo Brent vuelva a situarse por debajo de los 100 dólares por barril.
Los envíos de gas natural licuado (GNL) han sido más limitados desde el comienzo de la guerra, aunque también experimentaron un aumento gradual antes de los últimos ataques. Este incremento fue más lento que el del petróleo, debido a que el GNL se transporta en una flota mucho más reducida de buques altamente especializados, diseñados para mantener el combustible en estado criogénico.
Los ataques más recientes también han provocado un nuevo repunte en las tarifas de flete. El lunes, el coste de transportar petróleo desde el interior del golfo Pérsico hasta China alcanzó la cifra récord de 1,3 millones de dólares diarios, según datos de la Baltic Exchange de Londres. Dicho indicador, que el año pasado se situó en una media cercana a los 60.000 dólares diarios, se ha disparado a medida que disminuía el número de armadores dispuestos a atravesar el estrecho de Ormuz.


