Huijsen se vuelve pesimista

El zaguero muestra su mejor versión tras sobreponerse a su expulsión en el derbi: ante el Barcelona lideró, junto con Konaté, la defensa blanca sin cometer una sola falta.

Agustín Martín
As
Fue hace un mes, más o menos, en la zona mixta del estadio Sánchez Pizjuán, donde España acababa de derrotar a Croacia. Dean Huijsen, uno de los protagonistas de la convocatoria español, recordaba su ausencia de la lista final para ir al Mundial en la zona mixta: “Fue bastante duro para mí, fue un momento triste para mí y mi familia, pero lo importante es estar de vuelta”, señalaba. El hispanoholandés había sido una de las piezas clave de la Selección rumbo a la cita mundialista, pero el quedarse en tierra le cambió el chip.

Y en eso ha estado trabajando durante sus vacaciones. Se marchó con sus amigos a la otra punta del mundo (Bali), donde descansó a la vez que comenzó a entrenar. Sin prisa, pero sin freno. A la vuelta, siguió con su proceso en Marbella. Sesiones intensas de trabajo físico a la vez que trabajo psicológico: la temporada pasada tuvo un bajonazo mental tras el partido del Madrid en el Metropolitano. Los blancos, que llegaban lanzados (siete victorias en siete partidos, incluyendo todas las competiciones), fueron sometidos por sus rivales rojiblancos. Las críticas fueron feroces para con él y su compañero Álvaro Carreras. Cierto es que la deriva de la pasada campaña no ayudó demasiado, pero la no convocatoria para la cita mundialista fue un punto de inflexión.

Más cuando se supo que sería José Mourinho el entrenador blanco para esta temporada. Un técnico con el que ya coincidió en el Roma (el propio míster de Setúbal le llamó para que aceptase una cesión al club giallorosso en el mercado invernal de la campaña 2023-24), pero con el que fue suplente en siete de los últimos ocho partidos del campeonato italiano.

El lunes 13 de julio, Huijsen fue uno de los pocos jugadores que comenzaron las primeras sesiones de entrenamiento con el entrenador portugués. En un primer momento, Mourinho tenía sus dudas para con el joven defensa (21 años): “Le parecía un defensa demasiado optimista”, señalan fuentes del club, haciendo la comparativa de Ancelotti con Nacho, al que consideraba un defensa pesimista porque pensaba que podía pasar algo y por eso siempre estaba concentrado. Para Mourinho, Huijsen era un defensa optimista, con un nivel de pesimismo bajo. Cierto es que eran los primeros días de entrenamientos, pero poco a poco la cabeza fue cambiando de mentalidad: fue subiendo su nivel de autoexigencia, y ese nivel se ha ido prolongando. También por la exigencia que mostró Mourinho, conocedor de las pros y de los contras del espigado defensa: “Está muy encima de mí. Me mete mucha caña para que mejore y dé ese paso adelante que creo que estoy dando. Y eso es bueno porque conoce las cualidades que tengo. Me ayuda mucho y estoy contento”, explicaba tras el encuentro ante el Inter de Milán.

Para gente que convive con él diariamente en Valdebebas, el proceso de maduración había arrancado con el comienzo de la competición, pero su cambio de actitud tras la derrota ante el Betis fue mucho más evidente. Cierto es que en medio de ese proceso le llega la tarjeta roja en el derbi. Daba la sensación de que lo que pasó la pasada temporada podría volver a producirse. Nada más lejos de la realidad. Como dicen esas mismas fuentes: “Es un proceso de maduración y de normalización que no ha terminado todavía. Está en ello, pero se van viendo cosas, detalles, gestos en la actitud”.

Huijsen se vuelve pesimista
Las estadísticas de Huijsen en la presente temporada.

Ese proceso de maduración se ve en el césped: ante el Barcelona no cometió ni una sola falta (como sus compañeros de zaga Valverde y Konaté, según datos de Opta, “una línea que podía estar bajo sospecha perfectamente”, dicen esas mismas fuentes). A su vez, Mourinho le ha confiado ser uno de los jugadores que ayuden a sacar el balón desde atrás por su buen pie: suma 492 pases correctos de 516 dados (una media de 61,5 entregas correctas por partido) en ocho encuentros de Liga (no jugó ante el Rayo, algo que no le gustó, pero aceptó, ni ante el Villarreal por su roja en el derbi). Curiosamente, en el encuentro que abría la semana de pasión blanca, ante el Sevilla, el hispanoholandés alcanzó su techo en este campeonato a la hora de pasar el balón: 91 entregas de 94 posibles, siendo 34 en zona sevillista (más del 37% del total).

Ante el Salzburgo, en el encuentro intersemanal de Champions, se le vio subir el balón rompiendo líneas en varias ocasiones. Esa noche, el zaguero dio 107 pases de 112 intentados con una efectividad del 96%. El segundo jugador madridista con más pases dados fue Valverde, con 84 de 89 (una efectividad del 94%), 23 pases más. Y como colofón, el Clásico, donde junto con Konaté dispuso de un eje defensivo de alto nivel. Al dato de no cometer ninguna falta ante los azulgrana, tampoco lo hizo ante Espanyol, Sevilla y Real Sociedad. Ha cometido seis infracciones hasta el momento: una en el derbi que le costó la expulsión, igual que ante el Elche, y dos ante Málaga y Betis, respectivamente. Poco a poco, está surgiendo un nuevo Huijsen. Uno al que le gusta sonreír, pero que cuando salta al terreno de juego se está convirtiendo en un defensa pesimista… como le gustaban a Ancelotti y como le gustan a Mourinho…


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