Histeria en octubre
El Bernabéu estuvo al borde de un ataque de nervios ante el Villarreal en la octava jornada. En lugar de octubre parecía mayo.
El Bernabéu estuvo al borde de un ataque de nervios ante el Villarreal en la octava jornada. En lugar de octubre parecía mayo. La expulsión de Vinicius desató una histeria que iba mucho más allá del partido. Se respiraba la angustia de quien siente que le están quitando una Liga. Es recomendable salir pronto de esa espiral que puede acabar devorando al equipo.
Mourinho tampoco ayudó a rebajar las pulsaciones. Las aumentó. Su comportamiento exagerado, por momentos histriónico, trajo de vuelta su identidad del pasado. La carrera hasta un fondo para celebrar el gol de Vini, posteriormente anulado, fue un gesto de liberación personal, la descarga de una tensión que empieza a pesar demasiado pronto. Horas antes pidió tiempo para su proyecto, consciente de que en el Real Madrid mandan los resultados y de que el fútbol sigue sin aparecer.
Vinicius fue el mejor reflejo de la montaña rusa emocional. Reaccionó a su primera suplencia con una puesta en escena prometedora. Recuperó parte de la electricidad que se añoraba y se reencontró con el gol que tanto necesitaba. Pero le pudo la efervescencia del momento. Un tirón de pelo al rival le envió directamente del cielo al infierno que representa quedarse fuera de un Clásico vital cuando veía luz al final del túnel. Debe aprender a gobernar sus emociones.


