El expresidente del Barcelona que fichó a Messi lo fulminó: "¿Quién se ha creído?"
Joan Gaspart le mandó un mensaje cargado de tensión: le pidió que vaya a despedirse de la afición y cuestionó que ponga condiciones según quién conduzca el club.
La bronca de Gaspart tiene un origen concreto. El ex presidente entiende que Messi está demorando su regreso al Camp Nou para despedirse de la afición, y que esa demora está condicionada por la presencia de Joan Laporta al frente del club. Para Gaspart, eso es inaceptable.
“Leo, como futbolista, indiscutible. El mejor del mundo y un buen jugador. Solo hay una cosa que no se tiene que olvidar: que el Barsa está por encima suyo. Y que vaya con cuidado. Te lo digo desde el amor histórico que tengo por un jugador que fiché cuando tenía 13 años y yo era el presidente del Barsa”, arrancó el ex dirigente.
La advertencia fue escalando: “Llegará un día en que empezará a molestar. Pega que no me llega al Barsa a despedirse de la afición. Sea quien sea el presidente, que venga a despedirse. No tiene por qué Laporta ser el presidente. Y si viene el día que Laporta no esté, yo no iría a ese homenaje”.
Fue en ese momento cuando el entrevistador lo interrumpió: “¡¿Cómo?”. Y Gaspart respondió sin dudar: “¿Quién se ha creído?”. La pregunta, dirigida al jugador que ganó cuatro Champions League y 35 títulos con el club catalán, cayó como un balde de agua fría.
“¿Condicionarse la venida a Barcelona a que Laporta fuera o no? Si lo fuera, yo no voy ese día al homenaje”, agregó.

Para cerrar su argumento, Gaspart recurrió a una anécdota familiar que terminó siendo otro golpe simbólico. “Les pregunté a mis cuatro bisnietos porque les iba a comprar una camiseta del Barsa: ‘¿Pongo Messi o pongo Lamine?’. Me dijeron ‘Pon Lamine, hombre’. ‘¿Quién es el otro que has dicho?’, me preguntaron. ‘Leo Messi’. Ah, era, era un buen jugador. Era un gran jugador, el mejor que he visto. Aun así quieren a Lamine’”.
El relato condensó la lectura del exdirigente: el tiempo de Messi en Barcelona pertenece al pasado, y demorar la despedida solo lo aleja más de un reencuentro con la hinchada culé.


