Bournemouth 3-Milan 0 Naufragio sin Modric

Noche histórica para el Bournemouth en Europa: goleada ante el Milan y pleno de triunfos en tres jornadas. Maignan, expulsado por agresión; el croata ni calentó.

Pablo Montaño
As
Si John Bond levantara la cabeza no imaginaría todo lo que pasó durante la histórica visita del Milan al Vitality Stadium. Ni en sus mejores sueños. Al icónico técnico inglés, el mismo que implantó el nombre de AFC Bournemouth y, para la temporada 1970/1971, se inspiró en el conjunto rossonero, campeón de Europa en 1969, para introducir las franjas rojas y negras por primera vez en la equipación de los cherries, habría que contarle cómo el conjunto sureño, equipo de 4ª división en aquella época y dirigido ahora por Marco Rose, pasó por encima del siete veces campeón de la máxima competición continental. Muy seguramente se preguntaría lo mismo que sus aficionados: “How did we end up here?”.

Naufragio sin ModricTifo desplegado por los aficionados del Bournemouth en el Vitality Stadium para el partido de Europa League ante el Milan.Dylan Martinez

Fue una noche tremendamente emotiva y especial para el conjunto inglés. Inolvidable. Y dramática para los de Ruben Amorim, todo sea dicho. De haber llegado en barco a la costa sur de Inglaterra, el del Milan encalló contra el deteriorado Bournemouth Pier incluso antes de atracar. El naufragio rossonero, sin Modric, fue total. Desde el primer tanto de penalti, el de Kluivert, a la obra de arte de Adli en el 84′, pasando por la agresión, roja y pesadilla de Maignan. El genio croata, el panorama, ni calentó.

El Bournemouth no solo cierra un círculo, sino que se confirma como serio candidato a ganar esta Europa League. Mientras que los cherries, en la primera participación europea de su historia, se aúpan hasta el tercer puesto de la tabla tras completar 3/3 triunfos y 9/9 puntos, el Milan se hunde hasta el límite del Top-24. “It’s happening again, Ruben Amorim, it’s happening again”, cantaba el feudo de los cherries al técnico portugués, recordándole el 0-3 que le endosó en Old Trafford el Bournemouth, entonces en manos de Andoni Iraola, allá por diciembre de 2024. De baño en baño, Inglaterra no es para él.

Para el Milan llueve doble

Luka Modric debió agradecer no estar sobre el césped del Vitality Stadium cuando el colegiado pitó el inicio del encuentro y más apretaba el cielo de Bournemouth. Menuda tromba. El Milan, no tanto. Y es que para el cuadro rossonero llovió doble y mucho más que agua. Con 2-0 en el marcador y un futbolista menos en sus filas, lo mejor que le pudo pasar a los pupilos de Ruben Amorim durante los primeros 45 minutos fue que se terminasen.

Naufragio sin ModricExpulsión de Mike Maignan, portero del Milan, ante el Bournemouth en Europa League.Peter Cziborra

El penalti por mano, no pitado en directo pero sí tras revisar el monitor, que Justin Kluivert convirtió en el 1-0 a los 8 minutos de partido fue solo el principio de la debacle milanista. La puntilla se la puso su propio guardameta. En cuestión de un minuto, lo que se tarda en despejar a córner una prometedora ocasión local y que el Bournemouth se prepare para ejecutarlo, Mike Maignan sentenció a los de Ruben Amorim. De semihéroe a supervillano en tiempo récord.

De entre todas las opciones posibles, quitarse de encima el ‘marcaje’ de Tyler Adams con dos manotazos en el rostro fue, sin duda, la peor. Roja directa. Ni se lo pensó el colegiado. Expulsión por agresión y penalti. El cambio de lanzador no afectó a los cherries y Tavernier, en el 32′, amplió la ventaja local desde el punto fatídico. Cómo lo celebró el Vitality Stadium. Al Milan, con 10 y el joven Lorenzo Torriani bajo los palos, no le quedó más remedio que aguantar el chaparrón. Nunca mejor dicho.

Pólvora no tan mojada

Por mojada que les quedara la pólvora local tras semejante diluvio, y aunque el colegiado cortase incomprensiblemente un contragolpe letal para los pupilos de Marco Rose, el 3-0 de los cherries acabó subiendo al marcador. Demasiado tardó en llegar. Achicaba agua el Milan como buenamente podía. Rayan y el exilicitano Álvaro Rodríguez, introducidos en la segunda parte, rozaron la sentencia. La que, en el 84′, se apuntó Amine Adli. Y de qué manera. Su golazo de falta, para enmarcar, puso el broche a la noche, para el recuerdo. “We want four”, cantaba sin parar el Vitality Stadium. No hubo cuarto tanto ni importó. La actuación fue mágica y los tres puntos, cherries.

Entradas populares