Boca se lo dio vuelta a Talleres, quedó puntero en la Tabla Anual y llega envalentonado a Brasil

El Xeneize empezó perdiendo en la Bombonera, pero reaccionó con goles de Miguel Merentiel y Leonel Flores para imponerse por 2-1. Así, quedó primero en la Tabla Anual y segundo en la Zona A del Clausura.

Olé

La proximidad de partidos importantes, la cercanía de coronar con un título -o más- una campaña que empezó con la misma tendencia negativa con la que terminó la anterior y la renovada sensación de no saber quién de todos los integrantes del plantel de Boca es titular y cuál de ellos suplente. Todas esas razones fueron condimentos que confluyeron para que la noche del equipo del Vasco Arruabarrena tuviera -hasta que se puso al frente en el definitivo 2 a 1 ante Talleres- a la ansiedad como característica.


Tal vez no la principal, para un equipo que tuvo variantes y figuras varias, pero sí la que grafica como pocas otras el momento que se vive en el ambiente de un conjunto que con el triunfo quedó puntero sólo (a la espera de que juegue la mayoría de sus competidores) y que se acercó mucho a la chance de ganar el título de la tabla anual, justo cuando se le viene el desafío de remontar una serie en el Maracaná para intentar meterse en la final de la Copa Sudamericana.

El partido empezó con la lógica imposición xeneize de intentar por las bandas a partir de las subidas de sus dos laterales, Leandro Lozano y -sobre todo- Lautaro Blanco. En eso de buscar espacios y la oportunidad para abrir el marcador, de golpe la visita se puso en ventaja por un gol descomunal de Matías Galarza. El Galarza que siempre quiso Boca, el que si se alineaban un par de planetas más estaría jugando con la azul y oro y el que sólo por su amor aficionado a la azul y oro no lo gritó. El tema es que -en su afán de pensar más en la segunda jugada o en el pase que en cuidar el remate desde afuera del área- los tres volantes que podrían repetir titularidad en Brasil lo dejaron ser, avanzar, pensar, calibrar y patear.

Desde ahí para adelante, la tendencia no cambió demasiado. Boca generó dos llegadas claras antes de que Merentiel empatara después de una recuperación alta y asistencia de Blanco. Y pudo y mereció convertir al menos un gol más antes de irse al vestuario, lo que no logró por efecto de apurar una definición, o hasta que muchas piernas propias se tropiecen entre sí por la misma pelota. Ansiedad, la misma que permitió que Talleres lo encuentre mal parado y genere dos opciones clarísimas, una de ellas -la última de los primeros 45'- una escapada de Agustín Álvarez tras un error no forzado de los centrales que no fue gol por milímetros y terminó en el palo.

El alivio llegó apenas comenzado el complemento, donde Boca salió con más autoridad aún y pudo haber convertido antes de que Leo Flores se meta a pura habilidad en una zona que ya puede patentar como propia y marque su tercer gol consecutivo (y todos muy similares) en el mismo arco de la Bombonera.

Sobre lo que pasó después del 2-1 hay muy poco más por explicar: el Xeneize dejó pasar oportunidades para liquidar el partido mucho antes y tuvo que esperar hasta el final para que la fiesta de las tribunas (incansable, con todo el repertorio desplegado, dedicatorias a River y a la Copa por jugar) tenga su clin caja con los tres puntos que lo invitan a soñar. Y que terminan alimentando más aún esa sensación ansiosa porque los festejos en serio lleguen lo antes posible.

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