Boca reprobó y el desafío de ser un equipo sin Paredes se muda al Maracaná
Se necesita un gran funcionamiento colectivo para disimular la ausencia del 5, pero fue el peor partido con titulares de la era Arruabarrena. A Río sin margen para más errores no forzados.
Un dato que dice mucho: la primera jugada neta de gol del Xeneize fue recién a los 72’, cuando Flores se limpió a Cuiabano y Tchê Tchê, y tiró el centro atrás que terminó en un remate al travesaño de Ascacíbar, jugando de 8 tras un arranque inentendible como extremo. A esa altura Boca ya estaba con un jugador más, tras una expulsión infantil más cuestionada en Argentina que en Brasil, y llevaba 47 minutos perdiendo, luego de un error de los varios que acumuló Di Lollo y un cabezazo letal de Adson que dejó pagando a Herrera.
En el medio había pasado un primer tiempo y un arranque de la segunda mitad para el olvido, con vibras del 0-1 ante la Católica, y otras dos chances claras para Vasco da Gama, antes (remate de Duarte que Montero mandó al córner) y después del gol (jugadón y tiro apenas desviado de Paulo Henrique), contra algunas aproximaciones de Flores, que falló más de lo que acertó pero nunca dejó de intentar, por más que haya antipibes agazapados, listos para contarle las costillas.
Partidos olvidables de Lozano, Di Lollo y Alarcón, nada de Palacios y nada de Valencia, cuya inclusión como titular por Merentiel no se justificó. “Buscamos tener más presencia en el área”, explicó el Vasco, aferrándose a esos tres goles inolvidables ante Racing. Si de algo careció la formación inicial de Boca, además de pases entrelíneas, fue de presencia en el área.
Delgado, recuperando y distribuyendo bien, el segundo tiempo de Blanco y el empuje final de Boca con una Bombonera que sacó al equipo del letargo, fue de lo poco rescatable del martes 13 xeneize. En ese puñado de chances claras sobre el final el local mereció el empate, con Villa de más a menos (esguince mediante) y un Merentiel con la sangre en el ojo. Pero la pelota no quiso entrar, a Valencia le pasó el gol tres veces por delante de las narices y el pitazo final se llevó el invicto de 17 partidos. “¡A levantar la cabeza!”, les gritó el Vasco a los suyos camino al túnel.
Ahora, a jugársela a Río de Janeiro, sin margen para más errores no forzados. Arruabarrena ya tuvo su Capiatá, Boca ya tuvo su Paysandú. Será la hora de ir por un Maracanazo.


