Boca extrañó a Paredes, no tuvo puntería y debe ir por todo a Brasil
El Xeneize perdió con Vasco da Gama 1-0 en la ida de las semis de la Sudamericana: jugó media hora con uno más.
Boca salió con ganas, vale decirlo. Con el ímpetu de un Enner Valencia que sorprendió en su titularidad y que al ganar de arriba la primera disputa pareció darle la razón al entrenador por ponerlo en el lugar de Merentiel. Ese cambio y los obligados de Alarcón por Paredes y de Palacios por quien sea que se considere dentro del 11 ideal -de este conjunto al que esta vez le costó disimular tantas ausencias- fueron las variantes que intentaron tocar poco pero que dejaron un abismo en la imagen de lo que venía mostrando regularmente.
Porque en posicionamiento, está claro, el dibujo se puede parecer al de los últimos buenos tiempos del equipo. Aunque con la pelota en movimiento, la diferencia de intérpretes se hizo notoria con el transcurrir de los minutos. Faltaron voz de mando en el medio, mucho de cerebro y más aún de orden táctico: ese tres en uno que suele aportar el capitán, además de la clase para hacer jugar a sus compañeros. Repartidas por necesidad, quien asumió gran parte de esas responsabilidades fue Milton Delgado. Y aunque no se le puede reprochar nada, es indudable que tanto lo terminaba desordenando en su aporte principal que es el de ser la rueda de auxilio de todos.
Vasco (el rival) no tardó mucho en empezar a dominar el trámite, con la simple receta de jugar bien y tener buenos jugadores. Una obviedad, sí, pero que empezó siendo tenencia de pelota, pronto se tradujo en peligro y -promediando la primera etapa- terminó en un merecido gol cuando la flecha Andrés Gomez le acertó un centro a Adson, quien anticipó a Jagger Herrera y le cambió el palo a Montero.
Ese desconcierto Boca lo mejoró con orden y algo del cansancio (o de la desaceleración) de su rival. Hubo buenas escaladas en ese comienzo del complemento, centros precisos con remates que no terminaban de cambiar la suerte, hasta que uno de esos envíos -en modo venenoso- de Lautaro Blanco se fue cerrando hasta que lo salvó el travesaño. Desde ahí, el local se sintió cerca del empate, y empezó a ir de verdad. Un cabezazo de Di Lollo, otro de Herrera, la variante que fue duda en la semana (Villa por Alarcón) y el cambio definitivo en el rumbo del partido: la expulsión de Gómez, por dos amarillas en una misma acción.


