Barcelona 6 - Alavés 1 / A las penas, goleadas
Debió pensar Flick, al que la victoria cien en el banquillo del Barça se le estaba resistiendo, que la mejor manera de olvidar la semana trágica con las derrotas ante el PSG y el Real Madrid era sacar un equipo muy titular de centro del campo adelante a pesar de lo que le aparece en el horizonte: Aston Villa y Atlético de Madrid, que invitan al resguardo. Sólo refrescó el alemán el equipo en defensa probando a De Jong como central y haciendo debutar con nota a Fariñas, pero es que las lesiones le han dejado la zaga en cuadro. Parecía claro que Flick quería enviar un mensaje de que “aquí no ha pasado nada y pasen que no hay nada que ver”.
De inicio, sí que se notaba que había pasado algo. Tanto en la grada, donde al ambiente frío ya de por sí del Camp Nou se le sumó la expulsión de la Grada de Animación (lo que no evitó que el público, en vez de animar a su equipo insultara al Real Madrid, cosa que añadirá otra multa al sumatorio). El Barça inició el partido sin la ferocidad que se le recordaba hace nada. Poco a poco y buena letra.
Pero a medida que el equipo catalán fue cogiendo revoluciones gracias a un Fermín que no entiende de pausas ni de guardar lutos, el partido se descerrajó. El primer pase arriesgado de Pedri fue cazado por el andaluz que sirvió el gol hecho a Raphinha, que en semipifia abrió el marcador.
A pesar de la ventaja, el Barça seguía sin estar fino como lo prueba que el Alavés, con muy poquito tuvo sus oportunidades para apretar el partido. Pero ni Rebbach ni Lucas Boyé, que volvió a dejar en evidencia la calamidad blaugrana defendiendo los saques de esquina, acertaron.
En cambio, el que no falló fue Fermín, que puso el 2-0 a los 23 minutos con un golazo que en el campo no se pudo acabar de dirimir si quería centrar o chutar. Debate estúpido ante el que siempre hay que apelar al consejo que daba Bill Shankly a sus pupilos en el Liverpool: “Cuando la tenga en el área la mete dentro y luego ya discutiremos las opciones”. Fermín la metió y fin de debate.
Aupado el Barça a las cabalgadas de Fermín el Alavés dejó de amenazar y ya empezó a preocuparse por no salir escaldado. Motivos no le faltaban. Raphinha y Lamine Yamal perdonaron el tercero ante Sivera. Ambos por confiarse demasiado. Uno en que no llegaría al balón y el segundo por sobrado y ver el gol ya hecho.
Pero la inercia del partido la movía el motorcito de Fermín que de nuevo volvió a habilitar a Raphinha para que marcara el tercero del partido y el 15 en 11 jornadas de Liga. Unas cifras asombrosas y fuera de cualquier debate que harían feliz a Bill Shankly. Y a su prima.
Antes de cerrarse el primer tiempo Lamine, que alternaba intentos propios de un genio, desplantes de tedio y jugadas meritorias marcó el cuarto con un chut seco desde la frontal y se sacó un peso de encima. Grande y pesado.
Con un 4-0 el partido invitaba a mirar a lo que debía acontecer y reservar jugadores y Flick empezó a mover el banquillo. Pedri Raphinha y Lamine se fueron al banquillo. El de Rocafonda se fue después de marcar su segundo go tras asistencia de Gabriel Jesus, cosa que le hizo más dulce el trago.
Ni rastro del Alavés
A partir de ahí, el duelo estaba únicamente en disposición de esperar el final. No había ni rastro del Alavés que en la primera parte llegó a amenazar al Barcelona y que mereció menos castigo del recibido y en el Barça era la hora de los meritorios como Balde, Bernal o titulares que se quedaron en el banquillo como Gordon, que marcó el sexto tras un gran pase de Rodri, que sigue acumulando minutos en partidos que igual no son aquellos para los que se le fichó.
Rodri fue también el asistente del séptimo gol del partido, que no fue del Barcelona sino del Alavés. El madrileño perdió un balón en zona prohibida y Mariano se aprovechó para demostrar que si fuera leal a su talento estaría en otro nivel. Lo administra a cuentagotas. El tanto, además, retrataba un hecho innegable en los últimos partidos: es el barça un equipo incapaz de mantener una portería a cero. Pero qué más da si el plan es golear. A las penas, goleadas.


