Balotaje en Brasil: Bolsonaro busca confrontar a Lula y el oficialismo apuesta por una campaña de miedo y polarización
El candidato del Partido Liberal busca sumar apoyos de otras fuerzas y capitalizar su ventaja en la primera vuelta, mientras el Partido de los Trabajadores prepara mensajes para vincularlo con el legado del ex presidente Jair Bolsonaro y los recortes de su gobierno
InfobaeLa campaña presidencial de Brasil entró en una nueva etapa después de una primera vuelta que dejó a Flávio Bolsonaro por delante de Luiz Inácio Lula da Silva y obligó a ambos a disputar una definición mano a mano el 25 de octubre. El senador del Partido Liberal (PL), hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, apuesta a los debates televisivos, a la incorporación de nuevos aliados y a una agenda centrada en la economía y el empleo. El mandatario, en cambio, comenzó a endurecer su discurso y a presentar una eventual victoria de su adversario como una amenaza para programas sociales y políticas públicas.
El candidato del PL ya definió uno de sus principales instrumentos para la nueva fase: los debates. Flávio aseguró que participará en los encuentros televisivos y recordó que había querido enfrentarse a Lula durante la primera vuelta.
“Quiero comparar los gobiernos de Lula con el nuestro y estoy convencido de que saldremos victoriosos en este debate”, declaró.
La estrategia le permite llevar la discusión a un terreno en el que podrá confrontar directamente con el presidente, algo que no ocurrió durante la primera etapa de la campaña con la intensidad que podría tener ahora. Flávio también busca convencer a quienes no participaron de la elección. Unos 33 millones de brasileños no concurrieron a votar en la primera vuelta, un volumen que puede resultar decisivo en una contienda definida por una diferencia de pocos puntos.
“Todavía no hemos ganado ninguna elección”, advirtió el senador, que llamó a sus seguidores a movilizarse nuevamente y a convencer a quienes decidieron quedarse en sus casas.
En paralelo, Flávio comenzó a ampliar su red política. Agradeció públicamente el respaldo del gobernador de Minas Gerais, Romeu Zema, del partido Novo, y mantuvo contactos con dirigentes de Republicanos y Podemos. También se reunió con Tarcísio de Freitas, gobernador reelegido de São Paulo y una de las figuras de mayor peso dentro del espacio conservador.
El PL consiguió ampliar de manera considerable su representación en el Senado y tendrá más de un tercio de las bancas a partir de 2027. Ese respaldo parlamentario puede convertirse en un argumento para los electores que buscan previsibilidad política, aunque Flávio todavía necesita atraer a votantes de otros candidatos.

Frente al debate sobre la reducción de la jornada laboral, cuestionó la propuesta que busca terminar con el esquema de seis días de trabajo por uno de descanso y planteó mayor flexibilidad para que cada trabajador pueda organizar sus horarios. Como ejemplo, mencionó a las madres que necesitan combinar empleo y cuidado de sus hijos.
Su propuesta incluye además un sistema de apoyo para acceder a guarderías y una reducción de impuestos y burocracia sobre las nóminas.
“Quienes quieran trabajar más, trabajarán más. Quienes no puedan trabajar más, tendrán derecho a priorizar otras cosas en sus vidas”, sostuvo.
La polarizarión de Lula
Lula eligió otro camino. Después de una primera vuelta en la que priorizó la defensa de su gestión, su equipo comenzó a preparar una campaña más confrontativa. El objetivo es aumentar el rechazo hacia Flávio y vincularlo con las decisiones adoptadas durante el gobierno de Jair Bolsonaro.
Una de las primeras piezas difundidas por el oficialismo utilizó la promesa de Flávio de realizar un “tesouraço”, término utilizado para describir una reducción drástica del gasto público. El mensaje recordó recortes aplicados durante la administración de su padre en áreas como medicamentos, vivienda, atención médica, alimentación escolar y prevención de desastres.
“Cuando uno de los Bolsonaros habla de recortes, es necesario recordar para no repetir”, afirma el material de campaña.
El planteo busca convertir la elección en una decisión entre dos bloques claramente diferenciados. El equipo de Lula considera que la segunda vuelta permite abandonar parte del mensaje institucional utilizado durante la primera etapa y concentrarse en las diferencias con su rival. El propio presidente anticipó que ahora comenzaría “otra campaña”, en referencia a una contienda en la que solamente quedan dos candidaturas.
La campaña de Lula analiza cómo recuperar a votantes que no concurrieron a las urnas y cómo atraer a quienes apoyaron a los candidatos eliminados. En la primera vuelta, varios postulantes de centro y derecha quedaron fuera de la carrera y algunos ya descartaron respaldar explícitamente a cualquiera de los dos finalistas.
Los debates y la capacidad de cada candidato para movilizar esos votos serán centrales durante las próximas semanas. Flávio busca convertir su ventaja inicial en una coalición más amplia y utilizar la confrontación televisiva para cuestionar directamente al presidente. Lula apuesta a que la elección se transforme en una definición sobre el regreso del bolsonarismo al Palacio del Planalto y a activar a los sectores que consideran inaceptable esa posibilidad.


