Atlético - Deportivo Dos regresos y un destino

El día en el que Giménez regresaba por primera vez al Metropolitano con otra camiseta, la del Depor, Julián certificó de facto su vuelta al gol. Hizo el de la victoria. Había sostenido Oblak. Pase lo que pase en el Clásico, los rojiblancos se meten en la lucha por el título.

Patricia Cazón
As
Qué raro se hace escribir esta crónica. Mirar al frente y sentir que sobre el campo el Atleti tiene 12 jugadores aunque uno ya no, aunque uno vista de otro color. Del blanco-azul del Deportivo. Del color del rival. Ese que hoy llevas tú, Josema. Qué raro, qué raro.

No sé qué pasará por tu cabeza cuando los equipos salen del túnel y tú debes salir por la izquierda y no la derecha de siempre. Cuando pisas la hierba de este campo que estrenaste y siempre será tu casa, aunque ya no lo sea. Cuando miras a la grada, la cúpula, cuando tu nombre se escucha en los altavoces y la afición te aplaude a rabiar, toda esa gente para la que siempre serás primera persona del plural, aunque de otros seas. También es raro. Percutirá en el pecho. Con un pom, pom cada vez más rápido. El balón echa a rodar. Comienza este Atleti-Depor. Por primera vez y durante 90 minutos serás rival. Loureiro está a tu lado, en ese once con otro chico crecido en el Cerro, Soriano, que no dejará de combinar con Yeremay cada vez que el partido mire hacia Oblak. En un duelo que iniciáis negándole los espacios a este Atleti al que el balón ya no le quema. Kang-in Lee está en la derecha para descanso de Giuliano y Baena se mueve por detrás de esos dos hombres ante los que deberás hacerte grande para evitar que lleguen a Leo Román: Julián Alvarez y Lookman.

Los rojiblancos sufren y ganan 1-0 ante el conjunto gallego. Kevin tuvo el tanto del empate en el minuto 95. Julián álvarez, el goleador del partido.

Despejas de cabeza un centro lateral al poco de leer eso que, en el fondo sur, alzan en nombre de todos. “Respeto al que siempre nos respetó. Giménez, uno di noi”, dice una pancarta, entre un u-ru-guaaa-yo, u-ru-guaaa-yo altísimo que solo puede ser para ti: por primera vez en 20 años no hay ninguno en su plantilla. Tú has sido el último. Qué escurridizo es Julián cuando está en modo Araña, ¿verdad? No corre, se desliza como si los rivales no existierais. Y se escapa ante ti, aunque vayas al suelo. Y ante Soriano. Y de Amatucci. Julián cuerpea y se fuga para que Barrios finalice la jugada con un tiro fuera. Pasan los minutos y tu equipo, tu Depor, cada vez se encuentra mejor. Quizá porque Hidalgo venía con un cicerone: ese resiliencia tatuado en tu cuello.

Empezáis a enlazar posesiones largas. Empieza Yeremay a bailar. Entre arrancadas, caños y trajes a Llorente y a un Atleti que ni presiona ni corre. Barrios no rompe una línea, Baena no se encuentra y Julián está muy solo porque este Lookman en nada se parece al que en enero conociste, hoy hecho un nini: ni corre ni regatea ni ná de ná. Y menos mal que Oblak. Porque mientras en tu área no pasa ni el aire, a Jan ya le habéis disparado tres veces a puerta para que te muestre cómo se viven sus milagros desde la otra vera. Porque si primero no lograba blocar por bajo un remate de Yeremay, el rechace, un golpeo de Amatucci, lo despeja con un pie prodigioso casi de rodillas en la línea.

En cifras

  • 1,95 xG del Deportivo

    El conjunto coruñés generó más peligro que el Atlético según los goles esperados, con 1,95 xG frente a los 1,37 del equipo rojiblanco, aunque no logró traducirlo en el marcador.

  • 20 remates del Atlético de Madrid

    Los de Diego Simeone protagonizaron un mayor volumen ofensivo y firmaron 20 disparos, cinco más que el Deportivo.

  • 546 pases del Atlético

    El conjunto madrileño dominó la circulación de balón y completó 546 pases con una precisión del 88,5%, por 432 del Deportivo.

  • 55,6% de posesión rojiblanca

    El Atlético llevó la iniciativa durante buena parte del encuentro y terminó imponiéndose también en el control del balón.

  • 100 intervenciones de Mario Soriano

    El centrocampista del Deportivo fue el jugador más participativo del partido, alcanzando el centenar de intervenciones.

  • 0,62 xG para Julián Alvarez

    El delantero argentino registró el valor más alto de goles esperados del Atlético y marcó el único tanto del encuentro.

  • 48' gol decisivo de Julián Alvarez

    El atacante resolvió el partido al inicio de la segunda parte, culminando una asistencia de Alejandro Grimaldo para firmar el 1-0 definitivo.

Cuando el descanso llega, la única alegría que el partido le ha dado a una grada que silba es tu regreso y destellos de Kang-in, quien roza el gol con una conducción que finalizó con una folha seca un palmo alta. Qué raro se te haría irte ahora al vestuario visitante y no al único que en este estadio habías conocido, el del escudo rojiblanco en el techo.

Cuando todos regresais al partido, Lookman ya no está. En su lugar, Le Normand para mover a Pubill al lateral diestro y a Llorente al medio con Hjulmand porque Barrios tampoco vuelve. Quien entra es Giuliano, que tú bien sabes que es capaz de ejercer de pala de electroshock para levantar un partido muerto. Enseguida se nota. El Atleti deja atrás la espesura. Vuelve a correr y a combinar rápido para sacarle enseguida el gol a Leo Román. Un gol especial por quién y cómo. Porque medio es de un Grimaldo que un rato antes, casi al final de la primera parte, se dolía de la rodilla tras un golpe. Pero fue solo un susto y ahí sigue, en el juego, para enviarle a Julián un pase dificilísimo entre el portero y la defensa que tú tratas de frenar lanzándote al suelo. Pero nada. Y a tu espalda la Araña está donde debe y lo emboca para, por primera vez desde el verano, escuchar más aplausos que pitos sobre su cabeza en el Metropolitano. Un Atleti vertical, agresivo e insistente que no es capaz de agrandar la herida del marcador sin embargo.

A tu lado Loureiro sangra después de que Kang-in le cortara, en una acción fortuita, con un taco en la cabeza. Con un gorro azul de piscina se le frena la hemorragia cuando el surcoreano le deja su sitio a un Sorloth que entra al partido al menos con pulso. Aunque sin gol. Para negárselo ya estás tú. Fajándote y peleándote, la cabeza por el suelo y en el aire, como tantas veces te vimos. Y nos emocionaste.

Evita con la cara Leo Roman el segundo de un Julián afiladísimo tras una buena jugada del noruego y un pase mejor de Baena antes de que vosotros volvais a crecer. La distancia muy corta. Simeone con los brazos en molinillo y tu Depor llenando de miedo los últimos minutos. Con centros de Traoré y jugadas larguísimas que lamen con fuego los pies de Oblak. Pero una vez Soriano dispara alto y, en la última, Kevin piensa demasiado y, solo, ante la portería vacía, lanza manso a las manos del portero ese balón que debía haber pateado a romper. Tú estás detrás, a dos metros. Desde ahí escuchas el silbido final que te convierte de nuevo solo en Josema y ya no en rival. En este día que no solo tú regresaste, también Julián de verdad. El primero del resto que viene con ese destino: pase lo que pase en el Clásico, este Atleti siempre tuyo ya anda en la lucha del título.

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