Argentinahizo lo que tenía que hacer contra un rival juvenil: 7-0
Argentina goleó a Burkina Faso, que llegó a Buenos Aires cinco horas y media antes del partido: Scaloni hizo 11 cambios.
El arquero gozará, de no mediar inconvenientes técnicos de Internet, con la suerte de que la anécdota habrá quedado grabada en YouTube para que le crean tantísimas perlitas. Cositas de un amistoso desproporcionado en términos de jerarquía. De a ratos, un meet and greet con privilegios de intercambio de camisetas entre la Argentina y un Burkina Faso que, por un boicot de los jugadores de la Mayor, cruzó el Atlántico con la Sub 23. Juveniles de dignísima tarea ante un rival que lo goleó con honestidad futbolística -y una altísima dosis de empatía.
Jugadores -especialmente de las camadas emergentes- que han gozado de la posibilidad de desenvolverse sueltos, de entenderse entre sí, de saber qué piensa el otro al momento de una conducción ofensiva o de un relevo defensivo –siempre mirando fijo al termómetro del contexto al momento de las evaluaciones exhaustivas. Contra Brasil, Paraguay, Uruguay o Colombia no será igual. Y eso deberá ser tan claro y elocuente como el aplauso que todo el Monumental le dedicó a los pibes burkineses que, ya abrigados con campera fluo, se llevaron un mimo como souvenir.
En esos espacios temporales en los que Argentina aceleró, en los que jugó al 80% o 90% de sus capacidades, se observaron cosas de la nueva matriz: un juego vertical, con eje en Nico Paz como usina distribuidora de pases, de pisadas zidanescas o definiciones cuasi perfectas como en ese quinto gol que le valió su primera -aunque tenue, pero que marca indicios- ovación en la Selección. Y con latigazos en velocidad de los extremos, que asoman valiosos, tanto como los laterales, incisivos y verticales.
Muchos más detalles tácticos, está claro, no habrá por resaltar. Burkina Faso, con hidalguía, ocupó espacios para no salir tan herido, intentó alzar la guardia y hasta atacar pisando el área con potencia, pero no ofreció una oposición a la altura de los adversarios que sí le permitirán al cuerpo técnico sacar conclusiones a la altura de los objetivos trazados: en esta fecha FIFA, quedará por delante la despedida del jugador más influyente de la historia de la Selección. Un Lionel Andrés Messi que estará en el mismo terreno de juego para ponerle ante Benín un punto final a su vida en la Mayor. Ahí sí, el Liberti será una fiesta completa, un adiós emotivo. Y quedará atrás este amistoso ante una Burkina Faso juvenil, con un arquerazo que sacó todo menos los siete que no pudo evitar. Y que podrá contarles una historia a los suyos. Que nadie podrá creer.
Vale recordar que contra Bolivia sólo habían quedado dos jugadores excluidos, puesto que Enzo no estaba habilitado y Tomás Palacios no estaba presente por jugar con Estudiantes. Como dato curioso, Thiago Almada estuvo acompañando a la delegación. El volante de River se desgarró contra Huracán y no puede ser considerado.


