A LeBron le duele todo

La estrella de casi 42 años afronta su 24ª temporada con artritis crónica en su pie izquierdo y ciática en la parte baja de la espalda. Los Sixers, candidatos al anillo

Alberto Clemente
As
LeBron James cumplirá 42 años el 30 de diciembre y afronta su 24ª temporada en la NBA. Y todo es inédito en lo referente a su longevidad, el último argumento que ha esgrimido a conciencia para convertirse en el mejor jugador de todos los tiempos. Más allá de un debate que sigue teniendo a sus haters y a sus acérrimos, es objetivo decir que está entre los tres primeros de la clasificación histórica junto a Michael Jordan y Kareem Abdul-Jabbar. Por el resto, sigue acumulando récords y marcas mientras ve la vida pasar. Más de media vida en la mejor liga del mundo, Máximo Anotador de siempre, más partidos que nadie, Mejores Quintetos, All Stars... Y un largo etcétera de muchas cosas que se podrían decir mientras se pone de manifiesto que nadie a su edad ha jugado a ese nivel nunca. Ni al baloncesto ni, probablemente, a ningún otro deporte.

Eso sí, la longevidad tiene su parte negativa, especialmente si nos referimos a eso que llamamos los efectos desagradables de la edad. Y LeBron, que siempre ha tenido una habilidad especial para evitar lesiones graves y nunca se ha perdido más que un puñado de partidos, tiene alguna que otra molestia que lleva ya arrastrando un tiempo. Y, según ha dicho la ESPN, sigue así la cosa: la estrella afronta su 24ª temporada en la mejor liga del mundo, casi un cuarto de siglo, con artritis crónica en su pie izquierdo y ciática en la parte baja de la espalda. Dos problemas que probablemente mantendrá en lo que le quede de carrera profesional y con los que tendrá que lidiar para poder llegar en la mejor forma posible a la parte final de curso, cuando se jueguen las eliminatorias por el título. Su objetivo.

LeBron disputó 60 partidos la temporada pasada y tuvo problemas físicos en la primera parte de la misma, pero llegó estupendamente a playoffs. Sólo disputó, de hecho, cuatro encuentros menos que Luka Doncic, que con 27 años estuvo lesionado en la fase final, un periodo en el que James lideró a los Lakers a pesar de tener un porrón de años, llevando además a los angelinos a semifinales de Conferencia. El último convenio colectivo establece que hay que estar presente en al menos 65 duelos para optar a los premios individuales (El MVP, los Mejores Quintetos...), algo que no parece importar ya mucho a LeBron, que tienen una colección ingente de todo ello. De hecho, pareció acudir al All Star a disgusto, pero como eso depende del voto de los aficionados y de la elección de los entrenadores tuvo que acudir. Fue su 22ª presencia, otro récord. Tiene tantos que es difícil llevar la cuenta.

Serán los Sixers y el propio LeBron los que tengan que ver cómo gestionan las cosas esta temporada. En una plantilla plagada de grandes nombres (Jaylen Brown, Tyrese Maxey) y en la que también habrá que ver cómo se trata el frágil físico de Joel Embiid, la teórica construcción de la plantilla está pensada para el asalto al anillo. Mientras tanto, el Rey sonríe, se dedica a ser protagonista, llega a polémicos acuerdos con empresas de predicciones deportivas (otra forma de llamar a las turbias apuestas) y se empeña en vivir en Nueva York y trasladarse a Philadelphia cuando sea necesario. Todo después de un verano en el que no paró de mandar señales contradictorias ni de acaparar toda la atención que podía antes de decidir su nuevo destino, presumiblemente (con él, nunca se sabe) el último de su longeva e increíble carrera. Cosas de LeBron James, que tiene molestias porque la edad no perdona a nadie. Tampoco a Su Majestad El Rey.

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