Una científica convierte la basura en vinagre y aceite, para combatir la crisis de residuos en Australia
La investigadora australiana trabaja desde hace una década en la reutilización de descartes, asesora a empresas emergentes para encontrar mercados y promueve modelos de economía circular frente al peso de los vertederos
InfobaeUna científica australiana convierte la basura en vinagre, biochar y aceite mediante tecnología de conversión térmica, en un país que genera 76 millones de toneladas de residuos al año, equivalente a 2,9 toneladas por persona. El caso ilustra cómo la innovación puede reorientar un problema ambiental hacia oportunidades productivas concretas, según detalló Euronews.
El contexto es urgente. Según el Departamento de Cambio Climático, Energía, Medio Ambiente y Agua del Gobierno australiano, el país produce 76 millones de toneladas de residuos cada año, y una parte significativa termina enterrada en vertederos.
La celulosa que crece en una semana, no en 75 años

Matt Barber opera un laboratorio en su propia casa para extraer celulosa de residuos alimentarios. El proceso le permite obtener un material versátil que puede derivar en papel, cuero, madera o bioplástico. “En lugar de cultivar un árbol, que tarda 75 años en crecer, esto puede producirse en una semana”, explicó Barber en declaraciones a Euronews.
La diversidad de productos derivados de la celulosa —desde empaques hasta materiales de construcción— abre posibilidades para distintos sectores industriales. Barber trabaja para ampliar la escala de producción y explorar nuevos compradores para el material que obtiene cada semana en su laboratorio.
En Collie, la basura se procesa a casi 30.000 toneladas por año

En una planta ubicada en Collie, en Australia Occidental, la empresa Renergi lleva el concepto a escala industrial. A través de tecnología de conversión térmica, la compañía transforma residuos en vinagre, biochar y aceite. “Podemos procesar algo menos de 30.000 toneladas de residuos de biomasa al año y 4.000 toneladas anuales de residuos municipales procedentes de instalaciones solares de la ciudad”, detalló Deejay Parker, de Renergi, en declaraciones a Euronews.
El resultado es concreto: más del 70% del material procesado se recupera y se convierte en un nuevo producto. El biochar, en particular, ya llegó a explotaciones frutícolas y a una bodega en el sur de Australia Occidental, donde se emplea como enmienda del suelo para mejorar su fertilidad y retención de agua.
El proyecto recibió financiación estatal y apunta a ser el mayor del país

La iniciativa de la empresa cuenta con el respaldo económico de la Agencia Australiana de Energías Renovables, dentro de un programa orientado a extender las tecnologías renovables a zonas regionales del país. El financiamiento oficial refuerza la apuesta por integrar infraestructuras de este tipo en el sistema energético y de gestión de residuos a nivel nacional.
Cuando la planta alcance su plena capacidad operativa, se proyecta que se convierta en uno de los mayores productores de este tipo en Australia. La escala de la instalación de Collie posicionaría al proyecto como referencia para otras regiones que buscan alternativas al vertedero.
“Creo que es importante que la gente vea que es posible, porque hay muchos escépticos”, afirmó Loo ante Euronews. La científica, que lleva una década en este campo, mantiene su rol como impulsora de un modelo que combina investigación, emprendimiento y política pública para darle una segunda vida a lo que, hasta ahora, simplemente se descartaba.


