Silban las balas alrededor del Balón de Oro

La FIFA consideró que el Balón de Oro tenía las horas tan contadas como la revista que lo organizaba. Así que ideó The Best un premio paralelo engrasado...

Santiago Segurola
As
Un par o tres de generaciones solía esperar a la última semana del año para saber que jugador había ganado el Balón de Oro. Lo concedía la revista France Football desde el año 1956, sin sospechar en el éxito de un galardón que ahora convoca debates incesantes y patrocinios millonarios. France Football atravesó por problemas económicos tan graves que se temió su desaparición, otra víctima de la digitalización de los medios. Al rescate acudió el grupo Amaury, empresa editora de L’Équipe y organizadora del premio. Su revitalización es un caso sorprendente, tanto por el éxito y la resonancia que tiene como por su victoria sobre la FIFA, la competencia más temible que pueda encontrarse en el ámbito del fútbol.

Por un momento, la FIFA consideró que el Balón de Oro tenía las horas tan contadas como la revista que lo organizaba. Así que ideó The Best, un premio paralelo engrasado con un chorro de dinero y la colaboración de la industria del espectáculo. The Best, sin embargo, no disponía de aquello que tanto cuesta ganar: el prestigio. Para resolver el problema, conectó su fastuoso proyecto con el de France Football.

El premio en comandita se bautizó The Best-Balón de Oro. Nació en 2010 y murió en 2016 entre desacuerdos irresolubles de las dos empresas. Podía sospecharse en la muerte por aplastamiento del Balón de Oro, pero los propietarios de L’Équipe pensaron lo contrario. Para empezar, hicieron aquello en lo que los franceses son imbatibles: transformó el Balón de Oro en un objeto tan deseado como el más lujoso de los objetos.

Obtuvo, entre otras firmas, la colaboración de Louis Vuitton, convirtió la ceremonia de entrega en una apoteosis elitista, París como fabuloso paraguas publicitario y dejó a The Best como un producto de tercera fila, sin gancho, escaso interés mediático y poco aprecio de las estrellas del fútbol, que de un tiempo a esta parte matan por ganar el Balón de Oro.

Es tan alto el valor comercial del Balón de Oro y su repercusión en el universo futbolístico que sus organizadores han planeado este año un triple salto mortal con tirabuzón. En lugar de París, la ceremonia se celebrará el 26 de octubre en Londres, un guiño de carácter expansivo con la excusa del 70ª aniversario de la creación del premio, concedido en 1956 al extremo inglés Stanley Matthews, que por entonces contaba 41 años.

Si con Matthews la edad no significó un problema –en realidad fue una concesión honorífica a su extensa trayectoria–, hay quien piensa que es una buena razón para conceder el Balón de Oro a Messi, que tiene 39 y llevó a Argentina a la final de la Copa del Mundo. Los argentinos publicitan esa idea y Simeone se ha puesto a la cabeza de la manifestación.

El fulgor del premio es tan rotundo que los principales aspirantes ni descansan, ni dejan de atribuirse méritos. Mbappé dice que ha hecho un gran Mundial y que ha batido el récord total de goles. A Lamine Yamal no le parece suficiente. En la entrevista con Jorge Valdano para Movistar Plus que se emitirá el viernes, Lamine Yamal afirma que Mbappé y él son los dos mejores del mundo, pero que el francés no tiene los méritos que él sí tiene este año. O sea, la Liga española y la Copa del Mundo. Silban las balas de los aspirantes y el Balón de Oro crece imparable como fetiche.

Entradas populares